miércoles, 7 de septiembre de 2016

De corruptelas

Editando una serie de imágenes con el Photoshop, bien avanzada la media noche, mi cabeza estaba  en algún otro lugar.
Y es que no era capaz de dejar de pensar en las pequeñas corruptelas que existen en multitud de ámbitos mucho mas domésticos y cotidianos de lo que, a la vista de las noticias sobre política, cabria esperar.
Cuando vemos, oímos o leemos una noticia sobre algún político que ha metido la mano en el cajón, o con media familia cobrando del erario público, o simplemente aceptando unas entradas para un evento deportivo, inmediatamente se activa ese chip que casi todos tenemos dentro, encargado de ponerlos a parir por ese tipo de privilegios, enchufismos y corruptelas en las que se mueven.

En casos agudos, incluso nos atrevemos a poner algún comentario en nuestra red social favorita o incluso a sacarlo como tema tapete durante el café de la oficina.
Sin embargo, no vemos ninguna de esas corruptelas cuando nos tocan de cerca. De hecho, no las consideramos como tales.

En la oficina, -sin ir mas lejos-, ser amigo de algún cargo intermedio y que esto nos permita estar mas tiempo sin trabajar o de descanso, o realizando alguna tarea mas cómoda, o incluso que nos permita optar a una sustitución en las funciones de ese cargo intermedio, así, a dedo, nos parece de lo mas normal.
Incluso lo justificamos. De hecho, hasta nos tratamos de auto-convencer de que es lo mas apropiado y ninguna otra persona podría ser tan ideal para esa función.

También vemos como algo normal que varios familiares manejen puestos intermedios. Ya estaban ahí cuando se realizaron las ultimas contrataciones. nadie se pregunta cómo ni por qué.

Que un cargo proponga a otro o incluso que se cree una promoción simulada, donde los promotores y los jueces son las mismas personas o son los únicos que tienen voz y voto, es algo que ya nos venia dado. Son normas que ya existían. Nadie se plantea que eso no sea lo correcto y, por supuesto, tampoco nadie se plantea la posibilidad de cambiar determinadas normas que permiten todas estas circunstancias sin ningún tipo de control.

Por eso veo que no encajo en esa jungla donde, no reír las gracias del que está por encima, sea lo normal.
Pero sobre todo me entristece que, quienes optan a esos micro-enchufes, quienes antes estaban a tu lado, acepten de buen grado formar parte como una pieza mas, de ese entramado.
Será que, -quizás-, realmente nunca habían estado a tu lado y sus aspiraciones siempre fueron otras.
Son esas personas las que realmente me dan pena. Sin acritud lo digo. No soy yo quien para compadecerme de nadie.

Me refiero  a algo mucho mas personal: Me refiero a la incapacidad de tener el criterio suficiente, o la personalidad necesaria, para poder negarse ante determinado ofrecimiento, al ser incapaces de percatarse de lo injusto de esa circunstancia.

La imposibilidad de relacionar su amistad con la persona que lo nombra, y el nombramiento, y no preguntarse en ningún momento si existe alguien que necesite mas ese puesto, que esté mas preparado, que estuviese antes...o cualquier otra circunstancia, y creerse a pies juntillas que uno está mucho mas preparado o se lo merece mas que todos los demás , ante un nombramiento a dedo, es de personas egoístas o con unas miras muy cortas.

Máxime cuando nos rodena tantos ejemplos cotidianos de este tipo de corruptelas o microenchufismos, donde toda la cadena de mando desde una punta hasta la otra, salvo muy raras excepciones, son amigos, o se han nombrado los unos a los otros después de haber coincidido en algún departamento.

Me da mucha pena,-decía-, mas el nombrado que el que nombra. El segundo ya forma parte de un sistema que lo beneficia. El primero, esperaba ser beneficiado y no ha podido o querido evitarlo.
Y, de nuevo, esa cadena continuará, en la oficina, en la frutería de nuestro supermercado donde el frutero escogerá las piezas mas impolutas para un cliente conocido que para uno mas exporadico, en la política, donde unos se nombran a otros sin impunidad...

Casi nadie es capaz de decir "no" a un caramelo en forma de beneficios egoístas. Casi todo el mundo quiere su parcelita de poder, aunque solo sea para poder putear a alguien en el trabajo.
Y al cabo de un tiempo, el recién nombrado a dedo verá ese funcionamiento de lo mas normal, hasta el punto  que pasará a justificar la elección que disfruta, y rebatir con un simple "por que lo digo yo" o "así son las normas" (que ellos mismos crean), a cualquiera que trate de hacerles ver este otro punto de vista.

Los políticos no son mas que un reflejo de la sociedad. Si, que manejan unos puestos de mas relevancia, mas dinero y mas recursos. Pero la forma de pensar es exactamente la misma que  el enchufado o el que enchufa en la oficina.
Y ninguno de ellos permitirá que todos los privilegios que disfrutan se les escapen fácilmente.
Por eso no tengo muchas esperanzas de que las cosas sean mejores, ni en política, ni en la oficina.

Y me da pena.

domingo, 3 de julio de 2016

Diario de los de siempre.

Tentado estuve en las pasadas elecciones a crear una lista a tiempo real de todas esas cosas que el gobierno del Partido Popular decía que no iba a hacer, pero que sí hizo.
Tras estas últimas elecciones del 26J, no dejaré escapar la oportunidad. Que la memoria es muy frágil, y el empeoramiento de las cosas, cuando se realiza poco a poco, hace que no nos demos casi ni cuenta de los cambios.
Así que, aquí va:

26 de Junio de 2016: Segundas elecciones. Dicen que no habrá terceras. Se rumorea que hubo tongo.
01 de Julio de 2016: El PP endurece los requisitos para cobrar el subsidio con mas de 55 años.
01 de Julio de 2016: El PP aprueba un decreto para subir la luz con carácter retroactivo.
03 de Julio de 2016: El PP reduce todavía mas el fondo de reserva (Hucha de las pensiones).
20 de Julio de 2016: El PP retira otros 1000 millones de € de la hucha de las pensiones.
26 de Julio de 2016: El gobierno del PP recurrirá, -como hizo con el matrimonio gay-,la "Ley Trans"



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jueves, 30 de junio de 2016

Por fin, álbumes de calidad

EL otro día navegando por Facebook me topé con una publicidad que me invitaba a probar by de face (sin -book), la impresión en un álbum Fotográfico de Saal Digital.
E hice clic.
Seguí las instrucciones; solicité mi cupón de descuento de 40 euros, -suficiente para elegir entre la amplia gama de álbumes digitales-, descargué el programa de diseño para maquetar el álbum e hice el pedido -insisto-, gratuito.

El proceso es similar al de otras empresas de impresión fotográfica, aunque hay una gran diferencia:
El software de diseño te permite hacer casi cualquier cosa.
Por supuesto, tiene una amplia colección de presets o plantillas para hacerlo todo mas rápido, pero si eres de esos maniáticos de la personalización, puedes hacerlo todo de forma manual. Todo:
Ademas de los acabados opcionales como la imitación de piel en varios colores o el acolchado para las tapas, un estuche/caja para guardar el álbum, brillo/mate, etc,etc, el diseño en sí mismo, te permite detalles como la maquetación por capas (al estilo photoshop), inclusión y modificación de imágenes pre diseñadas, el fondo, el texto, pre visualización, advertencias de calidad de archivo, margenes de impresión...
Es decir, puedes hacerlo de forma sencilla sin conocimientos de ningún tipo ayudado por las plantillas o a través de los menús intuitivos, o de forma artesanal.

Otras veces había hecho algún álbum, pero todos adolecen de los mismos males:
La calidad del papel es la justa, la calidad de impresión, sobre todo en lo referente a os negros es deficiente, casi siempre tirando a gris, el ajuste automático que aunque no lo selecciones, termina por convertir una elaborada edición basada en perfiles de impresión, en un cromo de mal gusto, la saturación de los colores primarios es exagerada y en las mezclas es un popurri...
Y al terminar, una vez realizado el pedido, al correo te envían confirmación de pago y un link para poder ver online el trabajo y compartirlo con cualquiera.

Saal Digital prometía un mundo de luces y sombras nunca antes visto, pero -he de ser sincero-, realmente no tenia unas expectativas muy altas.

No os podéis imaginar la sorpresa que me he llevado.

De entrada, tenia el álbum en casa en tan solo 5 días. Grata sorpresa pues otras empresas nos tienen acostumbrados a, como poco diez o doce días.


Me llegó en un perfecto embalaje de cartón rígido, donde se encontraba un sobre de un material poroso, que a su vez contenía un plástico sellado, en cuyo interior se encontraba el ´álbum, evitando de esta forma, marcas de cualquier tipo.
Y al abrirlo, casi lloro:
La impresión es lo mas parecido a la perfección que había visto. Negros de verdad. Degradados perfectos. Armonía en papel.
Las tapas rígidas con un acabado magnifico, lejos de esos cartones que al cabo de 3 meses acaban hinchándose o deformándose. Los márgenes de impresión precisos, respetando el diseño del programa. Los cantos y aristas firmes. El gramaje de las hojas da la sensación de calidad, al contrario de uno de esos álbumes que todos hemos tenido en la mano alguna vez. Es papel fotográfico encuadernado con un tacto increíble.

No me pude resistir y tuve que pasar el álbum por el cuentahilos (esa “lupa” que permite aumentar pequeños detalles de impresión para ver la perfección o no del pixelado). No tengo palabras.
Simplemente magnífico.

Mi trabajo estaba realizado íntegramente en blanco y negro -salvo por mi firma donde aparecen los logos de las redes sociales en las tapas, por lo tanto no puedo puedo dar mi opinión en o tocante al color, pero tengo muy claro, a la vista de los resultados en blanco y negro, que la siguiente impresión en color será en Saal Digital.

En definitiva, si quereis calidad, esta es una buena opción. Quizás la mejor.


domingo, 26 de junio de 2016

La Mesa 7

Volví por la autopista a velocidad  intencionadamente reducida. Lo suficientemente despacio como para no justificar el gasto de cada peaje, -unos 80 o 90 kilómetros por hora-, y que los 150 km que me separaban de la realidad, durasen unos minutos mas.

Igual que cuando volvía del festival de Ortigueira: Despacio. Recordando cada detalle muchas veces con la intención de grabarlo a fuego en mi memoria.

Esta vez no volvía de Ortigueira. De hecho, han pasado ya ¿13 años? de la ultima vez.  Imagino que debería de haber repasado mas veces cada detalle. Al final, muchas de las caras y contextos se me han olvidado.

En esta ocasión, en A Coruña, uno de los miembros de aquel grupo intercéltico, había contraído matrimonio. Y desde aquel festival donde nos arremolinábamos alrededor de una hoguera decenas de conocidos y desconocidos, han pasado ya los años suficientes, como para que cada uno tomase su rumbo en la vida.

Muchos de aquellos jóvenes de 16, 18 o 20 años, hoy, 13 años después, estaban ante mi cámara:
Rodrigo, -el novio-, se ha establecido en Madrid, donde conoció a la que a estas horas es ya su mujer, Laura.

Algunos de nosotros nos seguimos por las redes sociales, pero lo hacemos, -al menos en mi caso-, por que nos negamos a desprendernos definitivamente de una parte de nuestras vidas que hemos disfrutado con tanta intensidad, aunque hablemos poco o nada.
Personalmente, disfruto leyendo sus comentarios, viendo sus fotos y, en definitiva, asegurándome que están bien y prosperan. A pesar de no añadir mas que un simple "me gusta" de vez en cuando.
El día que se cierre Facebook, perderé un trocito muy importante de mi vida.

Los derroteros de la vida me han llevado, entre otras cosas, a realizar foto-reportajes de bodas. No me considero un buen fotógrafo, aunque tuviese los mejores maestros y miles de personas me sigan por las diferentes redes sociales. Siempre tengo la sensación de hacerlo mal. Y pocas veces puedo sacudirme esa sensación de encima. De hecho, esa sensación se incrementa hasta convertirse casi en un conato de estress, cuando el reportaje es para algún familiar o amigo.

Pero acepté la petición de Rodrigo, tras haber sido recomendado por un muy buen amigo, quien me ha ayudado emocionalmente muchas mas veces de las que el se imagina y yo le he admitido,y con el que compartiría mesa, y la acepté por varios motivos: El mas importante es la irrepetible oportunidad de verlos de nuevo a casi todos juntos, pues actualmente están repartidos por diferentes ciudades, países e incluso continentes.
Si, es cierto que yo fui a trabajar, pero me han reservado un lugar junto al resto de los invitados, -como uno mas-, algo que creo, no le he agradecido suficiente.

La época de Ortigueira, -mas allá del significado festivo que para casi todo el mundo tiene-, para mi supuso una época de auto-conocimiento. De análisis personal. Muchas veces he intentado definir con adjetivos lo que sentía en aquella circunstancia, y pocas veces lo he conseguido. Es algo que sigo sintiendo cada vez que lo recuerdo.

La felicidad y la alegría de todos los que me rodeaban era suficiente para mi, hasta el punto que yo no tenia que intervenir. Me bastaba con estar junto a ellos. O sentarme en aquella pequeña loma, a unos pocos metros recostado en aquel pino, observándolos, En ocasiones participar con mi darbuca, siendo uno mas en aquella legión de percusionistas que junto a una gran hoguera compartíamos la misma sensación, me permitía ir un paso mas allá en estas sensaciones que he analizado una y mil veces. Por aquel entonces tenia veintitantos

Hoy tengo cuarenta y uno.
Y en la mesa 7 de la boda de Rodrigo y Laura nos encontrábamos parte de los que, por entonces, compartíamos hoguera y calimocho.
Repartidos entre las mesas vecinas, podía observar a familiares, amigos y mas caras conocidas de la época de Ortigueira.

En algún momento, seguro que alguien ha pesando que soy un poco idiota, pues cada cara de entonces con la que me topaba hoy en el restaurante, producía en mi una especie de...no sé si llamar flashback, y durante algunos segundos mas de los necesarios me quedaba mirando fijamente al sujeto, recordando aquellos momentos, analizando los cambios físicos fruto de todos estos años, viendo a quien tenia al lado, en algunos casos mujer e hijos, en otros anillo de compromiso, en otros la ausencia de unas enormes y hermosas rastas que eran la envidia de los presentes...

Caras que solo había visto una vez, caras que había visto mas veces pero no lograba ubicar en el espacio ni en el tiempo, caras que me conocían a mi pero no al revés...pero sobre todas esas sensaciones, una: La amistad. El amor. la felicidad en su estado mas puro y cristalino. Tanto, que me cuesta , retener el líquido elemento es su depósito lacrimal. De hecho, se acaba de desbordar. Otra vez.

Durante la ceremonia, en ocasiones fue complicado el enfoque, debido a la distorsión que ocasionaba una lagrima entre mi ojo, mi lentilla y el visor de mi cámara. Y en mas de una ocasión, -lo confieso-, he simulado tomar una fotografía para que nadie me viese llorar.

Son unas personas, a las que admiro profundamente. Y que desprenden alegría y positividad de forma constante, algo a lo que no sé si estoy acostumbrado.
A cada amigo que desfilaba por aquel micrófono relatando de forma mas o menos jocosa, divertida o sentida alguna de las vivencias con los novios, aumentaba mi nivel de emotividad. Supongo que el de todos los presentes.

Imagino que he llegado a sentir algo bastante parecido a lo que sentía por entonces, en Ortigueira, pero esta vez no me he sabido contener. Quizás por que esta puede ser la última vez que sea partícipe de su felicidad y temo que la mía, no tenga semejante nivel de calidad y calidez.

Rodrigo y Laura no necesitan que yo les desee lo mejor por que ya se tienen el uno al otro, y una cantidad ingente de buenísimos amigos. Pero estoy convencido que saben que pienso en esa dirección.

Y en estas cosas pensaba yo, sentado en la Mesa Siete.



domingo, 20 de diciembre de 2015

De Elecciones

El pueblo ha hablado. Al menos, una parte de él. 
Todavía hay quien prefiere quedarse en el bar a ver un partido de fútbol, en lugar de hacer algo que no le tomará mas de 15 minutos y que le afectará directamente, al contrario de lo que ocurre con el resultado de ese partido de fútbol, aunque después seguro que tendrán el arrojo de protestar si algo no les gusta.

Pero en esta ocasión, algo ha cambiado. Esta vez, se ha terminado el bipartidismo.
Aunque todavía hay quien tiene el papo suficiente como para aupar al primer puesto a un partido que nos ha machacado desde el primer día de mandato, un partido que se ha demostrado, tiene el récord de corruptos, pero en esta ocasión no han obtenido el resultado suficiente como para poder hacer lo que quieran con mayoría absoluta.

En esta ocasión, y aunque aun falta un tiempo para que se cierren los pactos necesarios para poder formar un gobierno, las decisiones que se tomen, no dependerán solo de uno. Y las decisiones acordadas y conjuntas siempre son buenas.
Cuando el escrutinio a la hora de escribir esta entrada se encuentra al 97%, los resultados de los cuatro partidos que distancian al resto, y que ya no se moverá mucho mas, quedan así:

Partido Popular: 121 Escaños.
Partido Socialista: 92
Podemos: 69
Ciudadanos:40

EL resto de los grupos políticos suman 19 escaños, una cantidad suficiente como para poder variar sustancialmente el gran pacto final.

A partir de ahora, y durante los próximos días, lo de siempre:
Ningún partido político asumirá que ha perdido,  todos afirmarán que han ganado.
Unos pro que han subido, otros por que a pesar de haber sufrido un descenso estrepitoso, tienen otros por debajo.
También se acusaran unos a otros de no ceder en las negociaciones para pactar un gobierno, y, por ende, impedir el inicio del gobierno del país.

Se destapará algún tongo en las urnas de alguna localidad, habrá ruido por el voto extranjero, saldrán a la luz mil y un trapos sucios...


Solo esperemos que las izquierdas tengan la coherencia suficiente para poder aunar fuerzas y sacar del gobierno a quienes nos han traído a esta lamentable situación.

Estaremos atentos.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Así nos va

Imaginaba que sería mas o menos así, pero lo que no esperaba, es que fuese algo tan exageradamente descarado. Sin pudor ni vergüenza. A bocajarro.

El como algunos medios de comunicación han MANIPULADO la noticia, en lo tocante al muchacho que le dio el puñetazo a Rajoy, es algo que me ha dejado literalmente boquiabierto.

Y hablo desde el punto de vista de quien conoce a este muchacho desde el día que nació, y haber sufrido sus lloros nocturnos desde que vio la luz por primera vez, hasta hoy mismo, por compartir rellano.

De nuevo, sin pretender defender ni un ápice la violencia, y recordando lo dicho en mi entrada anterior, para que los susceptibles no empiecen a rasgarse las vestiduras de la cordura, aunque hoy no voy a centrar mi tesis en el chaval, sino mas bien, en lo que de el se ha dicho.

Y es que de este muchacho se ha dicho de todo: Desde que pertenecía a grupos organizados o ultras, de izquierdas y de centro izquierda, de independentismo...hasta las manipulaciones de las diferentes portadas, mas exageradas cuanto mas afines al Partido Popular. Incluso he leído en la web de una televisión nacional, que se le relacionaba con grupos terroristas.

Cuando uno forma parte de "los demás", como tú que me lees, y has de utilizar tu criterio, sentido común y afinidad política, para creerte o no creerte lo que estas leyendo, terminas por formar una opinión, mas exacta cuantas mas fuentes consultes, y cuanta mas voluntad y sinceridad tengas contigo mismo.

Lo normal es que la gente solo consulte una o dos fuentes, y todas ellas, afines a su ideología política.

Eso lo deja a uno carente de criterio y, por ende, su opinión vale lo mismo que nada, por muy alto que la grite, y por muchos foros en los que la publique.

En este caso, los azares de la vida han querido que quien escribe, conociese de primera mano al protagonista del suceso. Y prácticamente nada de los que se ha escrito o dicho sobre el, es cierto...salvo alguna cosa.
Por ejemplo, cuando un periódico afín al gobierno exagera y manipula intencionadamente la fotografía de su portada para darle mayor gravedad, como es este caso. Pero lo peor no es eso, sino que los lectores afines nieguen algo tan evidente, como es la comparación de las dos imágenes.
Ante la negativa a reconocer algo tan simple y evidente, ¿qué hacer?
O como en el caso de El Mundo, donde se apresuran a indicar que, "según fuentes del PP, el joven está vinculado con el movimiento independentista galego", sin indicar qué fuentes del PP, aunque, posteriormente se ha demostrado que era una afirmación completamente falsa.
También indican que "otras fuentes" (de nuevo, no detallan qué fuentes), lo relacionan con la rama más radical del Pontevedra C.F, algo que el propio equipo ha desmentido.
Y así podría seguir dando docenas de ejemplos.
Incluso de medios afines a la izquierda. Este tipo de cuestiones no es exclusiva de la derecha, aunque tengan mas experiencia.

Lo que me lleva a pensar  que, cuando yo formo parte de "los demás", y no tengo otra forma de conocer un determinado suceso, mas que a través de los medios de comunicación, no me queda más remedio que recurrir a la diversidad, el criterio y el sentido común, para crear mi opinión.

Pero cuando todos los medios mienten, manipulan, exageran, interpretan o seccionan un acontecimiento...¿qué hacer?

Supongo que la verdad no vende, y a los lectores les interesan mas las cuestiones relacionadas con follones, que la simpleza de la verdad.

El privilegiado balcón que me permite observar la diversidad de noticias sobre el puñetazo de Rajoy, y compararlas con la realidad, -una realidad que conozco mejor que cualquier de los periodistas y redactores y por supuesto, mucho mejor que cualquier de los lectores-, me deja una sensación de decepción. De desesperanza. Mis amigos, mis compañeros de trabajo, mis seguidores en las redes sociales...cada uno tiene su propia opinión. Y lo peor es que prefieren dar más crédito a su medio de comunicación favorito, que a quien conoce personalmente al protagonista.
El oír justificaciones absurdas a esas manipulaciones, teorías de todo tipo -como la de que es algo "amañado" para que el PP gane mas votos-, e incluso todo tipo de chismes y rumores sobre la familia del muchacho, sabiendo que prácticamente nada de lo que se publica es cierto, me da pena.
Y hace que me plantee muchas cosas relacionadas con la credibilidad de los medios o de las personas.
De nuevo, los únicos responsables sois, quienes tenéis la incapacidad de admitir una discrepancia, una crítica o el desconocimiento de algo, pero os veis en la necesidad de dar como verídica, una opinión después de leer cuatro comentarios en Internet, y vuestros dos periódicos afines preferidos.

Y, debido a vuestra incapacidad de ver más allá de vuestras narices, así nos va.

A todos.




jueves, 17 de diciembre de 2015

El puñetazo de Rajoy

Mi vecino de enfrente ha cumplido ya 17 primaveras de esas, vive con sus padres, y sufre algún tipo de desorden psicológico que, en ocasiones, hace que se vuelva un poco agresivo con los objetos. Aunque hasta la fecha, no había pasado de ahí.

Desde muy pequeño, se le veía mas activo de lo normal. Ignoro si esto está relacionado de alguna forma con la hiperactividad o la esquizofrenia, como leo en algún medio.
A veces se le oía discutir con sus padres a través de los finos tabiques que separan su casa de la mía, golpear la puerta del ascensor, o dar una patada a la pared, como un claro símbolo de desacuerdo con sus progenitores.
Durante horas, podía estar rebotando una pelota contra la pared que separa nuestros domicilios, ignoro si como diversión, o terapia.
Era, en ocasiones, algo molesto, pero muchos en el edificio estábamos al tanto de mal que lo aquejaba, y nunca le hemos reprochado ni a el, ni a sus padres, su actitud. Quizas se pueda interpretar como un gesto solidario...o simplemente para no cargar de mas estress aun esa complicada situación familiar.

Sabemos también, -como convecinos que somos-, que el chaval estaba en tratamiento, -desde hace muchos años-, y de un tiempo a esta parte se le veía mucho mejor.

Sus padres, sufrían, -sufren-, los efectos de la enfermedad de su hijo.

Ella, -su madre-, en las pocas ocasiones en las que hemos coincidido en el ascensor después de tantos años compartiendo rellano, trataba de aparentar toda la normalidad que las circunstancias le permitían. 

A veces, hablábamos de lo revuelto que se había puesto el tiempo.
En temporada alta de ERE´s, al inicio de la crisis, incluso hemos intercambiado algún comentario sobre lo "complicado que es todo", pero ambos hemos concluido durante el breve trayecto del ascensor, que "nunca llovió que no escampara", y que al final, todo pasa.
Estoy convencido de que ella, en una mezcla de vergüenza y esperanza, estaba leyendo entre las lineas de mi observación.
La vergüenza era mutua, por ser vecinos de rellano durante tantos años, y no haber intentado nunca ir más allá de la conversación del ascensor. Quizás también, por ser consciente de las molestias que, a veces, su hijo ocasionaba.
Esperanza, por creer que alguna vez cruzaríamos esa linea de conversación banal. Y por que sí: las crisis terminan por pertenecer al pasado.

Pero un día, en vísperas de elecciones, Rajoy volvió a casa.
El Padre del Presidente tiene una vivienda en propiedad al final de la calle, apenas a 100 metros de la mía.
Es lógica la expectación que produce la presencia de un presidente de un país paseando por la calle, y mas en plena campaña electoral.
La gente y los medios de comunicación se arremolinaban a su alrededor para hacer fotos, dar la mano, felicitar...y, en el caso de mi vecino, para darle un puñetazo.

Es de sobra conocida mi  animadversión a las políticas que practica el Partido Popular en general, y Mariano Rajoy en particular, y no voy a justificar esta, ni ninguna otra agresión física, a pesar de que este partido y este presidente, debido a sus acciones u omisiones, han dejado un largo río de victimas de todo tipo, desde suicidios previos a un desahucio, violencia de genero mal gestionada, recortes en sanidad o dependencia... y seria muy fácil añadir un irónico "ya tardaba alguien en reaccionar".

Pero esta agresión, estoy convencido, no está relacionada con cuestiones políticas.

El muchacho (me refiero a mi vecino, no al Presidente) tampoco pertenece -como rápidamente se han apresurado a indicar medios de comunicación o militantes del Partido Popular-, a ningún grupo extremista, ni terrorista, ni ultrasur (ya le gustaría tener al Pontevedra CF seguidores suficientes como para añadir "ultrasures").
Tampoco milita, al menos de forma activa o publica, en partidos o grupos.

Es solo un muchacho al que se le ha ido la cabeza mas de lo necesario, en el lugar menos indicado,y con la persona menos oportuna.

Es una persona que está enferma. Yo lo veo así, y hace 17 años que lo conozco.
Y sin restarle importancia a sus actos, creo honestamente que mas que condenarlo, habría que ayudarlo.
Quizás, quien lea esto desde la distancia, piense que hay que tratar a todo el mundo por igual, terroristas, o locos.

Hasta que nos toca de cerca y vemos como la realidad de las cosas se empiezan a distorsionar, y termina por convertirse en un manojo de titulares sin contrastar,sacados de contexto, utilizados como palanca electoral para arrapiñar unos pocos votos mas, sazonado con opiniones carentes de valor por su inexactitud o su completa erroneidad, pero que todas juntas crean el ruido suficiente, y animan  sobre todo a los que piensan de una forma similar, a juzgar y condenar a alguien, que, en síntesis, está enfermo.

Eso es quizás lo que me hace perder parte de mi fe en la raza humana: La incapacidad de contrastar la información que reciben por que, en el fondo, no quieren hacerlo. Es mejor y mucho mas divertido,   -dónde va a parar-, abrir la boca todo lo que la mandíbula nos permita, para imponer  dar nuestra opinión.

Mariano se ha llevado un puñetazo sin motivo.
Los padres de mi vecino, se han llevado uno de los mayores disgustos/decepciones de su vida.
El muchacho todavía no sabe lo que se va a llevar, aunque seguramente, en vista de las circunstancias, todo quede en "nada".

Y al final, lo que queda es el regusto que un cuarto de país a creado, por la imposibilidad de molestarse en conocer los hechos antes de opinar, de los medios de comunicación que han decidido retorcer un titular para vender mil ejemplares mas, u obtener medio punto mas de share durante 3 minutos.
Y cuando pasen unos días, solo quedará el disgusto, la familia destrozada y la ocasión de utilizar los hechos en beneficio de unos pocos.

Una prado de pena.