jueves, 12 de agosto de 2010

Las palabras


Las palabras que ni siquiera puedo escribir, son las que me gustaría gritar a los cuatro vientos.
Con el paso del tiempo, las palabras se convierten en etiquetas.
Uno se encasilla, se conforma.
El espíritu rebelde, deja paso al conformismo más extenuante y anodino.
Dejas de hacer lo que realmente te gusta, para encajar en la sociedad.
"La sociedad"...eso que hemos construido entre todos. Y que sirve para hacernos sentir mas seguros, ante la inseguridad que socialmente hemos creado.
La sociedad, esa cosa que no ve bien que hagas algo, si no lo hace la mayoria, convirtiendo lo divertido, en simplemente peyorativo.

Hace un rato, buceando por la red, me topé con un texto que no me ha quedado mas remedio que transcribir. Me encaja muy bien con la idea que me ronda por la cabeza,

Bajo el Alias de Dawsoneo, se encontraban estas lineas:

"No se puede pensar todo el día en que harás si luego no haces nada, si no das. La realidad se vuelve ficción por el día, y al llegar la noche se materializa en un crudo intento por sobrevivir al sueño, que no llega, que no termina, que se escapa a cualquier intento, que da miedo. La única forma de escapar es intentar pensar en la luz que se ameniza con una canción, un cigarro y una copa de ron. Pero no dejarás de hacer más que intentos inútiles, que no dan más que dolores de cabeza y otros males. Mejor es no intentar nada, no dar intentos, ni intentar dar. Intentalo tú por mi, dame tú."



Y algo me impulsa a añadir un pequeño subtítulo, que podría ser algo así como:

"Cuando esperas recibir algo, un poco, una pequeña muestra, de lo que con tanto empeño has dado, y...no es así, la ficción de tu mundo se muta repentinamente y sin previo aviso, en una realidad grosera, casi pornográfica. Y aunque amenudo y sin éxito, sientes deseos de reconvertir, de maquillar, de disfrazar inútilmente tu realidad, para devolverla a esa ficción tan cómoda y agradable, en el fondo, estas convencido de que es demasiado tarde. Pero sabes que nada va a cambiar si no lo cambias tú. Mejor es no intentar dar nada. O si, pero poco. Cuando das pero no recibes, te quedas sin lo más importante:Sin ti."