viernes, 31 de diciembre de 2010

De resúmenes

Toca hacer recuento. Resumen. Balance. Papel en blanco, raya al medio y dos encabezados: "Lo bueno" y "lo malo".
Lo malo siempre ocupa mas espacio en el papel. Por que no se puede definir de forma sintetizada.  Lo malo son cosas como "aquella discusión absurda que tuve", o "aquellos ex-amigos gilipollas que tanto daño me hicieron".
Son definiciones que pesan. Que son más fáciles de recordar por chocantes y dañinas. Menos definiciones, pero más espacio ocupado.
Lo bueno, ocupa menos hueco y es más breve en sus definiciones, por lo que, a priori- parece más escaso. Pero también es más profundo. Llena más. Lo que uno siente al recordar todas esas cosas buenas que han ocurrido, solapa con creces al listado anterior.
Cosas como "Ascenso", "Mudanza", "independencia", Libertad", "Agus", etc, se escriben en un par de lineas. Pero el tiempo que dedicamos a recrearnos con cada uno de estos recuerdos, es notablemente superior. Compensa. Enriquece.

En lo profesional, lo primero que hacemos es acordarnos de nuestro primer día, y compararlo con dónde estamos ahora. Empezamos con el mismo sueldo, pero sin responsabilidades. Ahora cobramos un poco menos por que nos han subido la retención, pero con mas responsabilidad, y con más cargo y poder de decisión. Si en el fondo, es nos gusta, no lo podemos negar. Aunque nos quejemos el resto del año.

En lo económico, me hace gracia el que casi nadie esté contento. A pesar de que "algunos", -como dice siempre Rajoy cuando le echa en cara algo a alguien-,  tengan sueldos asegurados de por vida, pisos alquilados en "B", y pluriempleos. Da igual que en casa entren cuatro mil euros cada mes. Lo importante es quejarse y, a ser posible, llorar y ponerse en peor lugar que los que cobramos apenas mil euros.Hemos terminado de pagar el coche, y hemos aprendido definitivamente a moderar los gastos absurdos de cafés vacíos y copas que nunca hemos querido. Eso se lo dejamos a los que  pretenden anclarse en los 23 de por vida. Nuestros derroches económicos ahora se centran en fines de turismo rural, o decorar un poco más nuestros 100 metros cuadrados, que repercute en un enriquecimiento personal.

En lo ocioso, hemos aprendido a sacar partido a nuestros jovis, vendiendo esas fotografías que tan bonitas nos han quedado. Lo cual, de nuevo, repercute en un enriquecimiento personal. Saber que a alguien le gusta algo que ha hecho uno mismo, no hay dinero que lo pague.
Y valoramos detemindamente lo que hacemos. Ya no apretamos un botón y que salga lo que dios quiera. Ahora, preparamos la toma con meticulosidad, paciencia y entusiasmo.

En lo sentimental, nunca estamos del todo seguros de hacerlo bien. De hecho, hay veces en que lo tenemos clarísimo. Pero cuando todo parece ir perfecto, siempre queda una pequeña sombra en segundo plano. Yo creo que es necesaria. En la pareja, nunca hay que darse por satisfecho. Hay que innovar. Sorprender.Cuando las cosas no van bien, simplemente hay que luchar.

Y en nuestro espacio personal e intransferible, solo nos queda ser sinceros con nosotros mismos. Procurar no mentirnos. Todos sabemos cuando hacemos las cosas bien o mal. Por ayudar o por joder.
Nadie más que nosotros lo sabe. Es absurdo auto-engañarnos. Si le hemos hecho una putada a alguien, aunque no lo reconozcamos cara a la galería, aunque se lo hubiese merecido bajo nuestro criterio, hemos hecho lo que hemos hecho. Y eso quedará en nuestro encéfalo para los restos. Aunque no seas sincero con tus amigos, con tu pareja, con tu familia...trata de serlo contigo mismo. Veras como duele. Eso te ayudará a no ser tan cabrón este 2011. Es mi consejo anual para quien lo quiera utilizar. En cualquier caso, todos sabemos que nadie más que nosotros mismos es nuestro mejor consejero. Aunque nunca está demás echar mano de apuntes ajenos.

Mi resumen no es de los mejores que he tenido. Pero es positivo. Soy positivo. Trato de ver las cosas medio llenas.Espero puntuar más alto este año que entra.

Mi deseo personal es que quienes me quieren, se atrevan a demostrármelo. Y quienes me lo han demostrado, me cedan el turno. A quienes no me han ayudado, e incluso me han entorpecido, les deseo larga vida, para que tengan mucho tiempo para pensar.
A todos aquellos/as con los que me he vuelto a encontrar, el deseo de recuperar  el tiempo de distanciamiento. Con cualquier excusa. A los compañeros de trabajo, con los que comparto estrés diario, la chica del peaje de casi todos los días, la rumana del semáforo del final de la autopista de Vigo, el que siempre se me intenta colar en el carril de Gran Vía a pesar de que nunca lo consigue, los dueños de mi cafetería habitual, de la gasolinera habitual...a todas esas vidas anónimas que sin deberme nada, me dedican una sonrisa, tambien les deseo un mejor 2011.
A quienes se molestan en leerme y en comentarme, les deseo una pronta recuperación. Por que todavía no me explico, con la cantidad de buena literatura que existe, como me dedican su tiempo. Eso me congratula. Gracias.
A quienes colaboran y me enlazan, dobles ración de gracias.
A ti, Agus,  ya sabes lo que te deseo. Luego te lo recuerdo. ;-)

Feliz 2011

lunes, 27 de diciembre de 2010

De palabras sin sentido

Me fijo demasiado ultimamente en las palabras que tanto se dicen y que, precisamente por eso, dejar de tener sentido.
Por ejemplo, cuando alguien te dice algo "de corazón", y pocos días antes te apodaba "repugnante".
O "profesional", que es una de mis favoritas. Luego descubres que ese profesional hace apenas 2 semanas que trabaja en la campaña navideña de esa tienda, y pretendía hacerse el entendido en electrodomésticos, informática y financiaciones.
La que más se lleva en navidad es "precios bajos". O "barato".Un chocolate con churros de 6 euros es barato, por que es el mas barato que hemos encontrado. No por que realmente lo sea. Al menos, no el resto del año.
Lo mismo pasa con "amor" o "amistad" y "fraternidad" . Esas palabras se atenúan durante la discusión política durante la cena amistosa y fraternal que termina en mal rollito temporal. Al día siguiente se nos pasa, pero la cena fue lo que fue.
"Ahorro" es una palabra que hace mucho tiempo que carece de sentido. Todas, absolutamente todas las empresas que pretenden ofrecernos, -vendernos-, cualquier cosa, creen que somos gilipollas integrales. Personalmente no puedo con la típica frase de "Ahorra hasta 200 euros en tu factura", si de telefonía hablamos.
 Entonces, si yo gasto habitualmente 30 euros al mes, ¿me van a devolver 170? Ah no, que eran 200 euros al año. ¿Y por que no lo dicen? Pero... cuidado. Han incluido la palabra "hasta". Es decir, que en el peor de los casos (el mejor de los casos para la empresa) gastaras 200 euros menos, incrementando tu gasto en casi 150 al mes. Pero si yo solo gasto 30 al mes...
Y eso sin hablar del compromiso de permanencia, el IVA que nunca nadie menciona, el coste del establecimiento que tampoco nadie menciona...
La palabra "especial" es otra de mis preferidas.  Hay tantas cosas especiales, tan normales y corrientes...
Cualquier cosa se convierte en especial gracias a una etiqueta plateada. Y es más especial si esa misma cosa tiene una etiqueta dorada, acompañada de una sustancial subida de precio.
Si encima, quieres algo "mágico", probablemente tendrás que pagar con tarjeta.
La noche vieja es más especial, cuanto más cara sea la entrada, cuanto más se supere el aforo legalmente permitido, cuanto más alta esté la música, cuanto mas bebas para -en el mejor de los casos-, poder contarlo luego y cuanto más tarde llegues a casa.
El quedarte en casa en una laaaarga sobremesa con los amigos y la familia, no tiene nada de especial. Si lo cuentas, la gente creerá que eres un tío raro. Aunque esa noche casera y nada especial contenga una pedida de matrimonio. 
Cuantos sinsentidos sin sentido....

viernes, 24 de diciembre de 2010

De madrugones navideños

8:00Hrs
Se conecta la radio (despertador) y una voz amable me invita a quedarme en cama en una fecha tan navideña y familiar como esta, debido, principalmente, al caos circulatorio y el frio en negativo que no se acerca ni de lejos a la peor sensación térmica.

Durante el café matutino, no encuentro algo que me abrigue lo suficiente en mi armario.
Subo una persiana y se me congelan las ideas. Todos los coches son blancos.
Tengo que hacerme 35 kilómetros para sentarme delante de una pantalla llena de celdillas con números, con una pausa de 25 minutos para brindar con crema de orujo. Hoy brindaremos únicamente 6 compañeros. Los otros 30 no trabajan. Afortunados ellos.
En días como hoy, me pregunto, exactamente por qué es dulce, la navidad, navidad...
Eso sí, al salir, tendré que hacerme entre idas, venidas y recogidas de personal para la cena, unos doscientos kilómetros.
Señores conductores: Háganlo bien. (Es que las señoras conductoras, casi siempre lo hacen mejor).
Cedan el paso a papá Noel.
Qué sueño, madredelamorhermoso....

martes, 21 de diciembre de 2010

De Injusticias

El otro día llego a mi un enlace de algo que me puso los pocos pelos que me quedan de punta.
Bajo el título “Lituania criminaliza la homosexualidad”, se dan detalles de la ley que se acaba de aprobar.
El resumen, es algo así:
Lituania, un país con poco mas de 3 millones de habitantes, y que desde 2004 pertenece a la Unión Europea (y yo no se por qué, con cosas como las que pretende).
Su parlamento acaba de aprobar una ley que prohíbe hablar de la homosexualidad en público.
Así, con dos cojones.
Se contemplan multas de hasta 2.900 euros. La medida afecta a las escuelas, donde se considerará un delito presentar la homosexualidad como una conducta normal. Los adolescentes con inclinaciones homosexuales no podrán solicitar ningún tipo de apoyo de sus educadores y no recibirán ninguna clase de información sexual que pueda contribuir a preservar su salud. Se prohíben las asociaciones, lugares de encuentro, desfiles, festivales y cualquier actividad o espectáculo que reivindique los derechos y libertades de los homosexuales. Los medios de comunicación no podrán incluir referencias a la homosexualidad, salvo para descalificarla moral y socialmente. Esta reforma legal no entrará en vigor hasta que Dalia Grybauskaité, actual Presidenta del Gobierno lituano, la respalde con su firma. Dalia Grybauskaité ha sido comisaria europea y sería aberrante que apoyara unas medidas totalmente opuestas al espíritu de la Unión Europea, que garantiza la libertad sexual de todos sus ciudadanos y proscribe cualquier forma de discriminación.
Este es el enlace original.

Ahora yo me pregunto una tontería:
Si Lituania es un país relativamente avanzado, -vamos, que no viven en la prehistoria social, como lo hacen otras latitudes africanas o sudamericanas, por ejemplo-, tienen medios de comunicación lo suficientemente libres, -o poco controlados-, como para saber qué es lo que ocurre fuera de sus fronteras, y forma parte de un equipo constituido por una mayoría de países que condenan la discriminación sexual, ¿qué narices pretenden con esto?
Aquí, en nuestro país tenemos ya suficientes ejemplos de retrógrados como el hijo de mis vecinos (me refiero a Rajoy), que, aunque se rumorea de forma poco demostrable por el barrio, que conoce bastante de cerca el tema de la homosexualidad, -y hasta aquí puedo leer por que no  tiene tarjetita-, pretende derogar una ley que iguala mis derechos con los de una familia heterosexual.
Es decir,  que me quiere quitar mis derechos, pero no mis obligaciones.
También añado como inciso, que todo aquel que le vote, será culpable, en caso de que gane las elecciones, de que yo tenga menos derechos.
Pero, volviendo con mi pregunta: Si Lituania, -decía-, es un país relativamente avanzado, ¿en qué momento deciden poner en práctica una ley tan censuradora, antidemocrática, poco ética y discriminatoria como esta?.
¿Se trata quizás de una cortina de humo para mantener ocupada a la gente con otra cosa que no sean sus problemas político-económicos tal vez?
En cualquier caso, un paso atrás de este calibre no se debe de consentir.
Así que, ya estáis todos dándole al “me gusta” de esta entrada para que aparezca en vuestros respectivos facebukes y se divulgue la cuestión. Este país siempre ha dado ejemplo de los derechos sociales y la igualdad. Y esto no es menos grave que la discriminación que ya sufre la mujer, la violencia de género, o cualquiera de las barbaridades que hacia paquito allá por los 60.
Y lo que me repatea a mi que gente con tan pocas luces tenga un cargo…

De Navidad

Bombones, perfumes, colonias, desodorantes, fragancias, juguetes, electrodomésticos, viajes, joyas, lotería, turrones, bebidas alcohólicas, anuncios de la DGT, más juguetes, videoconsolas, películas de pastores y crucifixiones, buenos sentimientos con música de violines, especiales de televisión, tele maratones recaudatorios con supuestos fines benéficos a golpe de 906,  inyección de ilusiones que no sabíamos que se podían tener, premios y sorteos, rifas de todas las asociaciones y agrupaciones existentes, cestas (de navidad), descuentos, promociones, aplazamientos, eliminación de intereses, buenos deseos, ternura, niños pequeños, estrellas, ángeles, exaltación de lo religioso, cenas de amigos, compañeros de trabajo, familia, burbujas freixenet, el último anuncio del año, el primero del siguiente, promesas, marisco, campanadas, luces de colores, barras libres, tala masiva de pinos, cajas de cartón al lado de los contenedores, y resaca física y económica.

Paz y amor.
Eso es la navidad para otros.

¿Cuál prefieres?

miércoles, 15 de diciembre de 2010

De...jar de fumar

Suele ser la principal intención de los fumadores, a estas alturas de año. Intentar dejar de fumar a partir del día uno. Bueno, mejor el día dos, que el uno todavía estaremos con la resaca -alcohólica o no-, de noche vieja, y no tendremos fuerzas. Aunque claro, todavía falta reyes, que siempre hay alguna cena, los niños nos volverán locos con los juguetes nuevos, la emoción de la lotería, las visitas familiares...mejor el día 7.El día siguiente de que se vallan los Reyes Magos Aunque pensándolo mejor....no es tan buena elección. Cae a viernes, y eso es casi como re-enganchar con un par de días libres, en los que a buen seguro, saldremos a tomar algo, para comentar las fiestas con los amigos.
Decidido: El mejor día para empezar a no fumar, es el lunes día 10.
Uhmmm..
Pero...no sé.
Es que volver a la cruda realidad con todo un año por delante y embutirse de golpe en la rutina, después de todas las emociones navideñas, y la decepción de no ser los afortunados ganadores ni de la pedrea...y saber que no vas a probar un cigarro en lo que te queda de existencia...es muy fuerte.
Hay que buscar un momento mejor.Un motivo. Rebobinemos:
Pero rebobinemos mientras enciendo un cigarro.
A ver; creo que tengo que dejar de fumar. Es que el chiste ya sale pelín caro. En principio, mi salud no se resiente. O eso creo. Pero ya tengo una edad como para dejarlo. Y es que son 1500euros cada año. Un sueldo y medio.

Así que, mi motivo será económico. Es mejor tener un motivo económico, que un motivo cancerígeno.
Encima, ahora que voy a repintar mi sala privada de fumeteo, todo olerá mejor, y las paredes, cortinas y ropa, no olerán a tabaco. Olerán...a paredes cortinas y ropa. Y yo podré olerlo.
Y mi probabilidad de infarto se reducirá a la mitad en unas pocas horas.
Sin contar con el incremente de mi capacidad pulmonar y...que tendré 1500 euros más.
Es que la posibilidad económica me sigue molando más que el resto.
Pero, ¿cuando será el primer día?
Bueno, será cosa de analizarlos poco a poco. A ver. Hoy no por que... todavía tengo tabaco.
Mañana y pasado tampoco, por que el viernes tengo una cena con mis otros amigos, uis perdón, con mis amigos (momento puya), y seguramente apetecerá un cigarrito durante los chupitos.
El sábado, mi pareja y yo tenemos plan, y tampoco será un buen momento.
El domingo pueden pasar dos cosas: que esté tirado en casa...y fume vendo alguna peli, o que salga a tomar cafés, y fume.
Acabo de darme cuenta de que no es buena idea dejar de fumar, si tengo pensado visitar cafeterias o restaurantes.
Tiene que ser un lunes, que es el día mas alejado del fin de semana, momento más propicio para caer en la tentación hostelera.
Un lunes...¿este lunes día veinte, quizás?
Lo difícil es el fin de semana. Y me gustaría sorprender a todos cuando realmente lo haya conseguido, no cuando lleve apenas 6 días. Por si no lo consigo.
El siguiente lunes es 27. El viernes es 31.
El siguiente lunes es 3 de enero. Faltan reyes.
El siguiente es día 10. Pero se habrán acabo las fiestas y empezará la rutina.
da igual. No hay un momento bueno.
Supongo que tendré que dejarlo sin más.
Pasar un mono espantoso durante 48 horas, y hacer uso de la fuerza de voluntad que creo haber guardado en algún cajón del armario, durante un par de semanas.
!!! Que son 1500 euros ¡¡¡
A ver.. me quedan  16 cigarros. Eso me da hasta mañana a eso de las 10 de la noche.
Será cosa de no comprar. Meterme muy rápido en cama. al día siguiente, levantarme solo para ir a trabajar y volver a casa. Huir del mundo. Así, de golpe. Como cuando te sacas una tirita que se te ha pegado a los pelos. De un tirón.
¿Qué mejor regalo para la pareja que decirle que ya no fumas?
Que asco, dejar de fumar.

lunes, 13 de diciembre de 2010

De compras navideñas

Aunque es domingo, en diciembre los comercios, tiendas y centros comerciales abren sus puertas para que la plebe pueda gastarse los pocos dineros que les quedan, obnubilados, -casi hipnotizados diría yo-, por luces de colores, suaves villancicos, embalajes llamativos y apetecibles, grandes descuentos en segundas unidades, y un montón de frases tipo "pague dentro de 3 meses" o "sin intereses" o "si no queda satisfecho, se jode".
Yo, realmente no iba a comprar ningún regalo para nadie. Básicamente, por que todavía no sé que es lo que le voy a regalar a nadie. Soy muy malo para hacer regalos.
Pero necesitaba comprar un par de cosillas, (unos CD´s con canon y un enchufe de tres bocas). Vamos, fruslerias...
Decidí acercarme al carrefur. Me queda cerca. Concretamente "a 10 minutos del centro". Bueno, eso a las 5 de la madrugada. Con el atasco que hay, los 10 minutos se convierten en 25, mas otros 20 para aparcar de cualquier manera, después de darle un par de gritos y un bocinazo al típico chulo que se cree que por tener un bmw es dios,  en el aparcamiento del mencionado centro comercial. Yo estaba primero, que esperé pacientemente a que aquella señora metiera una tras otra sus 15 bolsas, las acomodara, fuese a poner su carrito al parking de carritos, volviese, se le callesen las llaves, las recogiese, entrase en el coche, se pusiese el cinto, acomodase el asiento, el espejo, se pintase los labios encendiese el motor, buscase la marcha atrás y consiguiese salir. Y ni el señor Dios, que llego justo en ese momento, me iba a dejar sin aparcamiento. Yo, por mi aparcamiento, maaaatooo.
La rampla mecánica, a rebosar de gente, en un momento determinado se paró, pues el hijo imbécil de alguna madre idiota, le dio al botón de stop. y como los carritos no andan debido a los microrailes de la rampla, estuvimos atrapados un ratito, hasta que el guardia llegó, y tranquilamente, metió una llave.

Cuando por fin entré, me acordé de un local de copas en el que estuve el viernes. Me pregunté si en en carrefur existe un aforo máximo. ¿De cuánta gente? ¿Quien la cuenta? Aquí no hay porteros...

Aunque fui directamente a la sección de informática, el trayecto fue lento. Como en una procesión.
La gente, en un centro comercial se transforma. Se vuelve curiosa. Quieren tocarlo todo. Abrirlo todo. preguntarlo todo. Comentarlo todo con sus seres allegados.
Luego en la calle, se la pela el mundo, los indigentes, sus vecinos... pero aquí en este centro comercial, todo es maravilloso. Es casi casi, como si todo estuviese al alcance de la mano. Un deseo limitado por esa barrera en forma de cajas de cobro con sus alarmas que pitan una y otra vez. Yo creo que pitan de forma aleatoria, como para decirle a la gente "eh ¡¡ que tenemos alarmas ¿eh? Así que..ojo".
Tras largos minutos de procesión, después de esquivar manadas enormes de críos, carritos solitarios a la deriva atravesados en mitad del pasillo, padres cegatos que necesitan ponerse justo en el medio del pasillo, como para tener una vista mas global del producto que al final no se van a comprar, y madres que se preguntan para qué servirá un multimedia player, llego a la estantería de los CD´s. Cojo los mas baratos.
Me planteo, acto seguido, si merece la pena recorrer la distancia que me separa de la sección de electricidad. Es que hay que pasar por la sección de electrodomésticos y la de juguetes. Y en estas fechas....
Me armo de paciencia.. y voy.
Mientras me acerco, veo como los niños arrancan juguetes de las estanterías y los dejan en cualquier sitio después de ser increpados pro sus padres. Increpancia que no incluye las instrucciones necesarias para indicar que se deje donde estaba el caballito de peluche.
una cosa que me llama mucho, pero mucho mucho la atención es la imperiosa necesidad que tiene todo el mundo de romper el embalaje y abrir la caja como para comprobar si realmente dentro está lo que aparece en la foto y se menciona en la descripción. Una vez comprobado, se deja la caja abierta y medio rota y se mete en el cesto de la compra la caja que esta detrás perfectamente embalada.
En el departamento de electrónica lo que se lleva es apretar todos los botones de todos los aparatos. Para ver qué ocurre. O subir mucho el volumen de los equipos de música y televisiones.
Incluso los electrodomésticos que no están conectados, tipo lavadoras o microhondas, sufren el apretón de botoneras y giro continuo de sus mandos. ¿Por que si no están ni enchufados?
Fueron 10 minutos eternos. Pero llegué. Tras decidir cual de los cuatro o... trescientos modelos de enchufe necesitaba, todavía me quedaba acercarme hacia la caja.
Las cajas rápidas, -esas en las que puedes tener un máximo de diez artículos-, suelen ser las más entretenidas.
¿Un pack de 4 yogures es 1 artículo o son cuatro?
¿Y un 2x1? ¿Son dos o uno?
En cualquier caso, diecisiete artículos son diecisiete, no diez. No ha lugar a discusión con la pobre cajera. Y el indicador de caja rápida, máximo 10 artículos que cuelga del techo., es amarillo chillón y mide 2 metros de largo por uno de ancho. Y las cajas son amarillas. ¿Por qué discute la gente?
Me cobran. Mal. Y aunque me doy cuenta inmediatamente de que han duplicado un artículo (dos enchufes, en vez de uno), y así se lo indico a la cajera, me dice que tengo que ir a atención al cliente.
Me niego a discutir. Me agotan estas actitudes en la gente. Me limito a pensar que aquella cajera es simplemente idiota, y que no sabe ni hacer la "O" con un canuto, y voy a caja central, donde todavía tienen que confirmarlo y yo esperar 5 minutos.
Es desesperante.
Pero es navidad.

sábado, 11 de diciembre de 2010

De aforo ilimitado

Navidad= cenas. Muchas cenas. Con sus respectivas salidas.
Esto, a priori debería de ser algo divertido. Lo es. Al menos, la primera parte. La de la cena.
Risas con compañeros de trabajo, amigos, familia, mas amigos...
Lo malo viene después.
La gente se empeña, tenga la edad que tenga, en anclarse en los 17 años, donde es imprescindible salir hasta cuanto más tarde mejor, para poder decir luego que se lo han pasado bien hasta las tantas.
Es como si, el recogerse a las 3 o las 4 fuese sinónimo de debilidad. Por narices tiene que ser malo.
Y me resulta gracioso.
No llego a entender, -y cada vez que tengo oportunidad juro que me concentro y lo intento-, cómo la gente se lo puede pasar bien acudiendo a un local donde hay que superar tantos obstáculos:
-El primero es el examen visual del portero, donde, según la ropa o el calzado que lleves, te dejará acceder al siguiente nivel.
No están bien vistas sudaderas, botas o deportivas, pantalones cortos, ropa deportiva tipo chandal, ir sin afeitar, ir sólo... Nunca sé si mirar al portero como esperando su aprobación, o intentar entrar de forma desapercibida. Como si fuese una rutina el visitar ese tipo de locales.
En cualquier caso, si vas acompañado de una tía, cuanto mas buena mejor, todo esto se pasa por alto y podrás entrar, aunque los porteros se miren entre si disimulando una sonrisa como diciendo "¿que coño hace este pintas con esta tía?".
Superado el primer nivel, accedemos a la segunda pantalla del videojuego, previo pago de entrada en algunos al entrar y en otros al salir, si no te metes un copazo de garrafón.
El segundo nivel habitualmente consiste en buscar un lugar donde permanecer los siguientes 90 minutos.
Es difícil, pues el aforo suele quintuplicarse de forma habitual. Recorrer los 20 metros que separan la entrada de la pared opuesta, pues siempre hay que atravesar todo el local, tampoco sé esactamente por qué motivo, supone el recibir empujones, miradas de desaprobación entre quienes están apiñados meneando la copa, o bailando desmesuradamente como si tuviesen un salón para ellos solos.Aunque lo evitas, siempre pisas 5 o 7  pies. Sueles tardar unos 8 minutos en atravesar esa distancia.
Para cuando has alcanzado tu objetivo, sudas. Mucho. Por que en la calle hace frío y vas demasiado tapado.
Decides entonces sacarte la sudadera pero no sabes qué hacer con ella. Dejarla en cualquier sitio es sinónimo de quedarte sin ella fijo. Lo mismo con el bolso donde guardas llaves, cartera, tabaco, móvil...
Así que, decides colgar la sudadera del bolso. Me siento como Paco Martinez Soria en aquella película que atraviesa una centrica calle de madrid, con una cesta con gallinas en cada brazo.
Ya van unos 12 minutos. Sigues sudando. No has hablado con nadie en todo ese tiempo, por que el volumen de la música lo dificulta, y por que, al entrar los has hecho en fila india, junto con quien te acompaña.
La gente que ya estaba se comporta como si estuviese en un paraíso. Lo acepto, pero no lo entiendo. Interiormente, lo achaco a las copas que me llevan de ventaja.
Copas...
Tengo sed.
Hace mucho calor.
Me preocupan los virus gripales concentrados en ese local, mezclado con el humo de los cientos de fumadores encerrados.
Miro a mis acompañantes. Se están terminando de sacar la ropa que sobra y no les preocupa dejarla junto con sus bolsos, en cualquier sitio apilada, junto con ropa de extraños.
No lo entiendo.
La barra está lejos, -al orto lado del local-, rodeada de un montón de gente bien vestida, afeitada y conjuntada, que van a pedir copazos. Siempre me acuerdo de la bolsa de Frankfurt, todos levantando la mano para llamar la atención del camarero, a grito pelado.
Las féminas, por algún extraño motivo, tienen preferencia. Se pueden colar entre los demás, por que si se ponen delante significa que  vas a apoyar tu paquete sobre su trasero, mientras ella pide su consumicion, echándole la culpa en caso de necesidad, a los empujones de exceso de aforo, y poder decirle luego a los colegas que has tocado a una tía que estaba como un tren.
Lucho con la multitud y al cabo de unos minutos logro acercarme a la barra.
Sudo más.
El camarero me ignora durante casi 9 minutos. Atiende a todos los que están a mi lado, y a los que estaban detrás de los que están a mi lado.
Cuando con actitud de "bueno, te atiendo pa que te quites del medio" me pregunta qué me pone y le respondo que "un acuarius de naranja", me pregunta "¿con qué?" y le respondo "Con hielo", hace un gesto como diciendo "paleto...", me pone mi acuarius, me cobra 800 pesetas de las de antes y no espera a que recoja mi cambio, mi vaso y mi refresco. Decide preguntar con una amplia sonrisa a la rubia de detrás de mi, qué le pone. La rubia me quita del medio con un sutil pero efectivo gesto. Como quien sopla a la ceniza que se le ha caído fuera del cenicero. Me siento un pelín humillado.Quiero irme de allí.
De nuevo, otros 9 minutos para llegar a donde están mis amigos.
Alguien, antes de que pueda saborear mi copa, me pregunta que qué tomo, le respondo que acuarius. ¿Con qué? me replica.  Con hielo, le respondo. Pone cara de decepción. Como el camarero.
Creo que no moñarse a copazos, no esta bien visto.
Pero tengo que conducir. Y no me gusta garrafonearme.
Mi amiga, me propone que le valla a por una copa, y que luego me paga una ella a mi, en el siguiente local.
No quiere molestarse en remover la pila de ropa propia y extraña en busca de su bolso para coger su cartera.
No me apetece volver a recorrer ese trecho con ida y vuelva y pasar bajo la mirada de desaprobación del camarero. No tenia pensado ir a ningún local mas. No sé por que lo da por hecho.
Mi amiga no me dice de qué quiere la copa, así que, al final, decido preguntárselo yo.
"De lo mismo que tú", me responde.
Tengo que aclarar, otra vez mas, que no estoy bebiendo alcohol. Que es un acuarios de naranja con hielo. Que tengo que conducir. Que no me gusta beber alcohol sin control. Que no me gusta ese local. Que odio ese tipo de locales. Ya me empieza a molestar demasiado mi permanencia allí.
Encima, me doy cuenta de que a la gente le da igual qué beber, con tal de que lleve alcohol.
Esta, pone cara de extrañeza cuando le digo que es sólo un acuarius, y se permite el lujo de decirme "¡¡¡ pero tío!!! ¡¡¡Que hay que divertirse !!! Decido no entrar en un debate sobre gustos y costumbres, por que hacerlo con el volumen de una canción que dice "estoy cachondo" una y otra vez, pero en ingles, mientras la gente lo repite sin saber el significado, me parece todavía más agotador y absurdo que ir a por la copa.
Así que, de nuevo voy yo, con mi bolso y mi sudadera colgando, mi vaso con acuarius sin alcohol en la mano, rebuscando mi cartera en mi bolso, acordándome otra vez de Paco Martinez Soria, esquivando, pisando y empujando gente, esperando a que el camarero me atienda, y le pido un "güiski con cola". La pregunta es obvia: ¿Que güiski?. Me da igual. No es para mi. El más barato, le digo sin cortarme un pelo y con cara de cabreo. Me cobra lo mismo que a mi por mi acuarius sin alcohol. Me devuelve dos monedas de euro. Se me cae una al suelo. Decido no agacharme a buscarla. No creo que sea posible agacharme debido al exceso de aforo.
De regreso, un empujón derrama la mitad de mi acuarius de 8 euros. Tengo ganas de llorar. Pero no seria glamouroso. Entrego la copa a mi amiga que la recoge y sigue bailando...o lo que esté haciendo.
"De nada" digo, a sabiendas que el volumen da la música no permite que me escuche.
Me bebo de un trago lo que me queda de acuarius, me doy cuenta de que mi mano y a saber qué mas, está pegajosa, dejo la copa en cualquier sitio y sin más, decido salir del local. No puedo más. 
Otros 10 minutos para llegar a la puerta. Según se acorta la distancia que me separa de la puerta, mi sensación de agobio crece de forma directamente proporcional. No sé si lo lograré.
Al salir a la calle, inspiro una bocanada de aire frio, como si estuviese durante 50 segundos bajo el agua y por fin saliese a la superficie. Levanto la vista y me aparto para que la manada de rubias chachis y maromos guais puedan entrar. Según entran, me miran. Me siento como si estuviese en pijama.
Me siento en unas escaleras próximas, decidiendo si me voy a mi casa, o si espero por mis amigos. Juego con el móvil. Veo el facebook. Decido irme. Es una situación absurda. Luego irán a otro local de igual o peor calado.
Recorro una larga distancia hasta mi coche. La Gran Vía me parece un paseo. Los semáforos titilan al ritmo de mi paso. Los 35 kilometros de regreso con la música al volumen que a mi me gusta, me relajan.
Navidad, navidad...

viernes, 10 de diciembre de 2010

De mal en mejor

Hace unas semanas, me he visto atrapado en una serie de cambos bastante importantes. Unos cambios que, a pesar de lo que digan, ni he provocado, ni he aprobado. Ni tampoco, por qué no decirlo,  considero justos pero, teniendo en cuenta mi máxima, -esa que dice que nunca trataré de convencer a los demás de algo, pues creo que los demás tienen que hacer las cosas por que quieren, no por que alguien logre convencerlos-, no he querido hacer nada para tratar de cambiar ese destino que tan premeditadamente me han preparado.

Esos cambios, a priori amenazaban con ser como poco...trágicos.
He de admitir que hasta he llegado a temer por mi estabilidad psicológica, e incluso por mi rutina.
Mi tan amada rutina.
Pero el discurrir de los días me está demostrando que la cosa no sólo no pinta tan negra, sino que además, va a tener muchos colores. Incluso el rosa.
Un destierro te deja en limpio muchas cosas. Pero te abre nuevas ventanas. Cuando no se está acostumbrado a abrir ventanas, se teme por las presencias que se encuentran al otro lado.
Pero si tras la apertura de las tres o cuatro primeras ventanas, todo va bien, te animas a seguir girando pomos.
Mi gráfica tira pal norte.
Me encuentro bien. Por fin estoy pillando peso. No mucho, pero medio kilito en mi descuidado cuerpecito de muñeco se valora mucho. Ahora puedo dedicar tiempo a cenar con calma, en vez de  sacrificar mi salud en pro de los demás.
He descubierto que dedicar tiempo a los demás por iniciativa y no por imposición, permite ser más eficaz en lo afectuoso. Puedes dedicarte más tiempo para preparar esa cita, o esa kdd, para que los demás se encuentren lo más a gusto posible.
Ahora puedo dedicar mas tiempo a mis aficiones. Escribir, fotografiar, la informática...
incluso estoy preparando un curso que me reportara muchos beneficios personales y unos pocos económicos.
Y tengo prevista una pequeña exposición para el primer trimestre del 2011, con algunas de las imágenes que, -ahora sí-, puedo tomar con calma. Algo que ver también tienen las horas de lectura y estudio que le estoy dedicando a los grandes en estos menesteres.

Me decía precisamente ayer un buen amigo, que es importante trascender. Dejar constancia de tu paso por el planeta, mientras dure.
A él le gustaría entre otras cosas, tener un hijo. Yo, que lo tengo más difícil debido a la incapacidad social que me rodea, como para poder aceptarlo,  he decidido dejar un apunte de mi existencia de dos formas: compartiendo los poquitos conocimientos que pueda tener en un par de campos muy determinados, y en forma de imagen. Esas imágenes con mensaje que tanto me gustan. Para que las hijas y nietos de los demás, puedan recordarme.
Tal y como siempre he querido: en segundo plano, pero de forma imprescindible. En forma de apunte. De cuadro de salón.
Incluso noto como crece mi creatividad. Ultimamente todo está cambiando.
De mal en mejor.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

De puentes terminados

¿Por qué se nos queda esta sensación cuando estamos en las últimas horas de un puente de 5 días como ha sido este que se está terminando según escribo estas lineas?
Quizás por que lo hemos pasado genial. O por que no apetece tener que ir a trabajar al día siguiente. Aunque sólo falten dos días par el fin de semana. O por que nos ha quedado un tan buen sabor de boca y estamos recapitulando momentos. El momento "mantita en el sofá con la pareja". El momento "buenos días; a desayunar que te he preparado tostadas". El momento "visita de familiares y amigos a la nueva casa". El momento, "ponte tu debajo que me ha dado un tirón". El momento "se nos ha olvidado comprar el avecren para el pollo al chilindrón. No pasa nada, lo hacemos  "A la sidra""...

Cuando las cosas se disfrutan, pasan mas deprisa, pero se recuerdan durante mas tiempo. Ahora le encuentro una explicación a mis lagunas mentales. No estaba disfrutando realmente.
Como dicen los hombres G, "Ahora sí que sí".
Y los planes, y los proyectos que se hacen. Y los que se llevan a cabo. 
Y aunque mañana hay que ir a trabajar, llegaremos a la oficina con una sonrisa de oreja a oreja.
Y en nada, cenas de noche buena y navidad y fin de año, y principio de año, y reyes...Amigos, mas amigos, familiares del uno y del otro y de ambos...Ahh, como mola la vida cuando uno es consciente de que lo disfruta.
Ahora a esperar al siguiente puente...pero que no me arrastre la corriente.

lunes, 6 de diciembre de 2010

De mudanzas

Llueve. Es tarde. Oscuro. Las 3 y pico de la madrugada.
Sobre la mesa del salón dos tazas vacías, y un par de galletas que han sobrado. Unos 23 grados de temperatura. La tele con alguna película cutre de terror. Es lo que toca siempre después del programa de Iker Jimenez. Mi cabeza esta apoyada en un reposabrazos. Mis pies en el otro. El portátil sobre mi estómago. Dentro de un rato nos meteremos en cama.. Mañana no hay que trabajar. Ni pasado. Pero hay que terminar de acomodar los diferentes enseres domésticos. Las mudanzas, es lo que tienen. Todo lo trasladas en dos o tres días, pero luego viene lo peor: Buscar hueco para todo lo que vas reuniendo a lo largo de tantos años. Tanta ropa que ya no usas. Tanto calzado que ni recordabas. Aquellos cuadros de sobremesa que ignorabas. Los pequeños electrodomésticos que tan bien organizados tenias, pero que, a la hora de enchufarlos, resuelves que no llegan los cables a los enchufes dispuestos de una forma distinta a la anterior vivienda.
Hay ruidos nuevos a los que acostumbrarse. Vecinos nuevos. Espacios nuevos. Iluminaciones nuevas. No necesariamente es malo. Es...distinto.
Supongo que todavía pasaran semanas antes de que todo empiece a coger forma.
Las manos todavía no van solas a los interruptores. Ni al mueble donde se guarda ahora el azucar. Aun hay que probar suerte con la llave del portal, que nuca es la primera elegida.
El videoporterop, todavía es un invento que me llama la atención. Yo me había quedado en "telefonillo".
Enciendo un pitillo.
Bostezo.
Nos vamos para cama. Mañana hay que colgar lamparas, instalar accesorios de baño, terminar de buscar una ubicación correcta para los muebles que acabamos de montar.
Crear un hogar.

Las cosas que se dejan atrás a veces se echan de menos. No es el caso.

jueves, 2 de diciembre de 2010

De números

El otro día mi amigo el psicótico, nos deleitaba con una interesante reflexión, que trataba sobre los datos y las estadísticas. Ese sistema en el que vivimos en el que absolutamente todo está inventariado, catalogado y etiquetado, donde no dejamos de ser un dato más entre otros muchos millones.
Días más tarde en mi trabajo, rodeado de bases de datos de clientes, se me paso por la cabeza no sólo esa reflexión, sino, la cantidad de números que conforman nuestras vidas, y sin los que no podemos vivir, practica , cómoda ni legalmente.
Los números de teléfono que nos permiten comunicarnos con casi todo el mundo. Nuestro número  de teléfono. Nuestro número pin. El puk. El un-puk. El número de la seguridad social. El número de cuenta. El de la tarjeta de crédito con su número pin. El número de la tarjeta del videoclub. El número de "su turno" en la carnicería. El número de cliente de ese servicio que hemos contratado. El número de kilowatios que hemos consumido este mes. El número de kilómetros que hemos recorrido en el coche. El número de referencia de nuestras ruedas. Nuestro numero de pié. De pantalón. Nuestra talla.Nuestro peso.Nuestra edad. La hora. El día. El mes. El año. Nuestro número de canal preferido. La frecuencia de nuestra emisora de radio favorita. El número de memoria en la que la tenemos grabada. El número de habitación que nos ha tocado en ese hotel. El número de pulgadas de nuestro monitor. El número de fotos que hemos sacado. El tamaño de nuestro disco duro y de nuestra tarjeta de memoria. El número de llamadas realizadas y recibidas. El número de amigos que tenemos. El número de amigos que, gracias a dios, ya no tenemos. Las horas dormidas. El número de tolerancia de ese componente eléctrico. Las horas trabajadas. Las cotizadas. El dinero que nos hemos gastado y el que nos hemos ahorrado. El número de compromisos esta semana. El numerito que le hemos montado a aquel impresentable. El número de lotería de navidad que este año, seguro que me cae a mi. El número de cigarrillos fumados y regalados. El número de página en el que nos hemos quedado. El número de portal. De piso. El número de litros de agua consumidos. El número de litros de agua derrochados. El número de veces que hemos escuchado ese disco o visto esa película. El número de fila y asiento en el cine, en el tren, en el bus, en el avión. Los números de cada uno de los botones del mando a distancia, del ascensor. De portero automático. El número del programa de la lavadora. La temperatura de la calefacción. La declaración de hacienda. El número de comensales en la última cena. El número de Fibonacci. Los números primos. El número de bastidor. EL número de verificación. El número de veces que has tenido sexo esta semana.(Iba a decir "follado", pero me he cortado). El número de veces que me he cortado. El número de latidos del run run de mi corazón. El número de numeros que tiene mi teclado, nuestro número de usuario, el de la entrada del concierto, el número de serie del billete....

Pero sobre todos los números, hay uno que es mi favorito:
El número de veces que te he besado, y que siempre me sabe a poco.