lunes, 23 de abril de 2012

De sabios consejos



Sacrificar unos meses...o un año, en pro de un bien común, debería de ser algo mas llevadero, teniendo en cuenta el resultado.
Si todos empujan el carro en la misma dirección, es fácil. Por huevos tiene que ser fácil.
Seguro que por el camino no toparemos con piedras y baches, pero según  lleguen, las iremos apartando para poder seguir empujando el carro.

Ese sería un buen plan.

Pero si parte de los que tendrían que estar empujando, contribuyen tan solo con  instrucciones, advertencias o reproches, sobre cómo debería de ser empujado o guiado el carro en vez de empujar, la tarea se convierte en algo mucho menos llevadero. 
La ilusión por llegar se convierte en desesperación. El trayecto en un suplicio.
Si ante el primer árbol caído en el camino, parte de los empujantes se vienen abajo pensando que ya será imposible seguir, cundirá el desanimo entre los demás.
Incluso aunque unos pocos quieran seguir, ellos solos no serán capaces de empujar el carro.

Siempre existen opciones...rodear el árbol, serrarlo...e incluso allanar el terreno y pasar por debajo.
Pero es cierta -y mucho-, esa frase que dice algo así como que "rendirse es siempre la última opción".

En caso de desacuerdo, será necesaria una asamblea para trazar un plan.
Si el plan tarda en llegar, se extenderá el desanimo.

Pero un hombre muy sabio me dijo una vez una -evidentemente-, sabia frase, que es la teoría a aplicar, y que está carente de errores tácticos. La frase dice así:

"No te disgustes (mucho). Sólo aquel porcentaje necesario para liberar la rabia y desengaño acumulados....llora mucho que eso agranda el corazón. Céntrate en tu objetivo y espera a que las aguas se calmen para ver cuan claras son y adivinar así, qué es lo que hay en su fondo".

Así, en cualquier momento se llegará a consenso, se buscará solución al obstáculo y se podrá seguir adelante con el carro.


domingo, 22 de abril de 2012

De frases injustamente utilizadas

  ¿Te lo leo? Dale al play
A menudo tendemos a restar importancia a lo que sentimos, o a tergiversar el significado de nuestros sentimientos.
Quizás no sea cierta la afirmación anterior, y únicamente nos limitemos a no reconocerlos en voz alta. O a resumirlos dando lugar a síntesis demasiado ambiguas.
Es habitual resumir un buen puñado de emociones positivas con un simple "me lo pasé bien" y, al contrario, una serie de emociones negativas con un sencillo "pudo estar mejor".
Pero esas dos frases, aunque sí sirven para transmitir un resumen de nuestro estado de ánimo, no logran describir cada instante.

Un simple "me lo pasé bien", no describe en absoluto la ingente cantidad de información que reciben nuestros ojos ante el colorido y el orden de una gran extensión ajardinada, ni nuestros oídos, ante el relato  de la historia de un lugar. Ni de la sonrisa involuntaria ante dos cachorros retozando por el césped. Ni tampoco de un emotivo silencio ante las tumbas de alguno@s de nuestros más ilustres escritores. Un silencio roto únicamente, por el ruido de la reflex, congelando ese instante.
Un "fue una buena tarde", en un injusto resumen ante los recuerdos en ebullición que provoca el volver a entrar, después de tantos años, en la "Casa das Crechas" o, el dejarse tele transportar a un pasado ajeno, donde la patronal era tan inquisidora como en los tiempos que nos rodean.
El sabor de un sencillo, a la par que perfecto y adecuado plato de arroz con pollo y nata, o las risas entre bocado y bocado, tampoco se reflejan en una insulsa frase como "fue buena tarde".

Una larga charla y un tranquilo y prolongado paseo, sin someterse a las interrupciones de escaparates, únicamente contribuye a estabilizar ese manojo de sentimientos irresumibles, que posteriormente quedaran firmemente sellados con un, esta vez sí, gran abrazo sincero. 
Algo así no se puede representar con una anodina frase formada únicamente por tres o cuatro palabras.
De hecho, una frase tan simple como esa, ni siquiera es comparable con la grandeza de espíritu de quien la provoca.

Tampoco es posible, aunque se intente, reflejar el contenido emocional de quien escribe, ante la incertidumbre de saber si se está correspondiendo en igual modo, con un buen puñado de buenas emociones.

Por eso, si tengo que responder a la pregunta "¿Qué tal la tarde?", mi única respuesta será una gran sonrisa pues, sólo así, lograré transmitir parte de lo que realmente he sentido.

Ahora solo tengo que devolver parte de lo que he recibido.

viernes, 20 de abril de 2012

De Proposiciones

Me propuse, lo sé, ser mas moderado. No dejarme llevar por las emociones. Y puedo prometer -y prometo-, que lo intento con algunas de mis fuerzas. Tampoco todas, que las necesitaré en un futuro próximo.
Pero poner un telediario o abrir un periódico, y subirme la tensión, es todo uno.

A ver:
Cuando gobernaba Zapatero, Rajoy no paraba de decir que sólo él tenia "la receta", para salir de la crisis.
Que no había que subir los impuestos. Que no sería necesario rebajar las pensiones. Ni abaratar los despidos. Ni pordiospordios, tocar la sanidad. !!Donde se habrá visto¡¡

Pero no sólo no tenia la receta, sino que ha subido los impuestos hasta unos límites pornográficos, no ha rebajado las pensiones, pero ha subido las retenciones, por lo que los pensionistas cobran menos, ha recortado los sueldos de todo lo que se menea (salvo los suyos, que se los han subido recientemente), ha instaurado el co-pago (también conocido como re-pago) en sanidad, y ahora hay que pagar por tener derecho a ir al medico, por el día que vas al medico, por que te recete algo,  y por la compra del medicamento. Además, les ha rebajado el sueldo a los médicos y ha recortado otros 7000 millones de euros en sanidad,  ha subido los costes en la educación (tasas y matriculas), ha recortado otros 3000 millones de euros, ha metido a mas personas por aula, ha rebajado el sueldo a los profesores y tendrán que trabajar mas horas, eliminando la calidad de nuestro sistema de educación pública, mientras la educación privada se frota la manos esperando....
Ha dado completa libertad a las empresas abriendo la puerta al despido libre y gratuito, dejando a los trabajadores sin derecho siquiera a protestar, por que además ahora la justicia ya no es gratuita, habiendo que pagar para tener derecho a ella. Está modificando la ley para que manifestarse o protestar, pase a ser gravemente penado, hasta el punto de aplicar ley antiterrorista (pertenencia a banda armada), en determinados casos demasiado habituales.
Da fuerza a los bancos con nuestro dinero, dejando a la ciudadanía sin dinero y sin medios legales para siquiera poder reclamarlo.
Ha eliminado servicios de primera necesidad como los servicios de dependencia, ha eliminado ayudas y subvenciones, becas y desarrollo (i+d), cancelando incluso la investigación e inversión  en campañas como la del SIDA y su prevención.
El desempleo sigue aumentando, el IBEX  y El rey se desploman, la prima de riesgo y Froilán, se disparan, los combustibles, transportes públicos, electricidad y gas suben de una forma subrealista, Camps es absuelto, Garzón es condenado, la alimentación de encarece, los medicamenteos tambien, ...jajaja
Me parto ¡¡¡

Personalmente, necesito entre combustible, electricidad, gas, alimentación, recortes de sueldo, costes de sanidad, etc,etc,etc, cerca de 200 euros mas AL MES, que hace 6 meses. Eso significa que mi economía familiar entrará en recesión, en el siguiente cambio de ruedas, a no ser que el pais se valla a la mierda e una curva, por no poder cambiar las ruedas.
Me hace mucha gracia por que la lista de Plagas que nos has traído el Partido Popular en tan poco tiempo, llega a ser interminable...mientras el país se paraliza por un puto partido de fútbol.
En Alemania se tronchan viendo, como por control remoto, Mariano hace exactamente lo que ellos dicen, dejando patente su incapacidad y la de su equipo, para tomar decisiones, donde los bandazos y las continuas correcciones no tienen fin.

El panorama de oscuridad y caos, y la continua sensación de malestar e inseguridad, repercuten en el estado de ánimo de los españoles. Cada vez mas, se ve gente decepcionada, enfadada, deprimida, viendo como quienes les rodean se van quedando sin trabajo, sin casa, sin poder pagarse sus medicinas...

Eso sí, esas decisiones sobre economía, impuestos, y recortes, esos consejos sobre austeridad, ahorro, nos los dan quienes por el simple hecho de firmar el contrato (jurar el cargo), ya cobran una pensión máxima y vitalicia, y, mientras llega ese día, cobran lo que necesitarían 50 familias para sobrevivir un mes.

Disfruten lo votado.

jueves, 19 de abril de 2012

De renacimientos

Hoy a sido uno de los días más radicales de mi existencia.
Radical, en cuanto a los dos extremos que he alcanzado:
Un estado de máxima tensión, que ha ido creciendo minuto a minuto, a lo largo de una semana entera, con sus días y sus interminables noches por un lado, y un estado de máximo alivio, por otro.
No puedo hablar sobre los detalles y, además, me alegro de no tener que hacerlo.
Pero al despedirme de la persona que me informó sobre la incertidumbre extrema que me nublaba la vida, sabiéndome poseedor de tan buena noticia, mis piernas comenzaron a temblar, hasta el punto que que tuve que sentarme en las escaleras del edificio. Y no pude compartir esa noticia hasta pasados unos minutos, por que las lágrimas me impedían ver la pantalla del móvil.

A lo largo de esa semana le he dado muchas, -quizás demasiadas-, vueltas a la cabeza, temiendo por las consecuencias de recibir una mala noticia. Tanto, que he perdido algo mas de dos kilos en una semana. Tanto, que las ojeras del sueño atrasado no se me pasaran en un mes entero. Tanto, que, uno de esos interruptores que a veces digo que tenemos dentro, y que saltan a cada cambio de etapa a lo largo de la vida, ha entrado en conexión, haciéndome virar el rumbo conceptual sobre muchas cuestiones que, por cotidianas, no les daba el valor que realmente tienen.

Esta semana pasada, no la habría soportado, -estoy convencido-, sin mis habituales que son muy poquitos, donde tengo que hacer una mención especial a un esporádico que espero se convierta en habitual. Él sabe bien quien es.
A todas ellas y a todos ellos les debo el no haber tirado la toalla.

Gracias.

domingo, 15 de abril de 2012

De Esperanzas


A veces, sin previo aviso, llega alguien que te cuenta fragmentos de su experiencia en la vida, y por algún extraño motivo, logras reconciliarte con la raza humana.
Cuando crees que eres el único que rema hacia adelante, y hasta empiezas a dudar de si estas remando hacia adelante...y hasta de si lo que tienes en las manos es un remo o vas en una barca, notas un empuje en la misma dirección y te das cuenta de que no estas solo.

Alguien que te ayuda a no radicalizare en contra del resto de seres humanos, por muy idiotas que estos sean.
Alguien con quien seis horas y media parecen muy poco tiempo.
Alguien que te cuenta lo que piensa y lo que siente. Las rabias, los miedos y también los agradecimientos que  guarda en los bolsillos.
Alguien que te saca de un plumazo de tu anodina monotonía, y te transporta a Las Palmas, viendo como se aleja un melenas con mochila entre la multitud, fijando esa imagen en su retina para los restos, y dejando en ti esa misma imagen y sensación, acompañada de un esfuerzo apocalíptico para no romper a llorar en mitad de la cafetería.
Alguien a quien no te aburres de escuchar y que te deja muy claro que tus problemas, se quedan en simples anecdotillas, convirtiendo tu estado de decepción, en un estado de esperanza que crece logarítmicamente, mientras piensas que te gustaría formar parte del club de fans de la madre que lo parió.

Y después de 390 minutos, te das cuenta de que fuiste cabizbajo y tristón, y regresaste  con la cabeza bien alta y con una mueca, preludio de una sonrisa inminente, y el conato de un abrazo que se debió de dar, pero que aún no se dió.

Pocas personas tan laicas se cruzan en la vida de uno, a las que les regales admiración por su pensamiento, palabra obra y omisión, haciéndoles un hueco muy especial entre los pliegues te tu enmarañado cerebro, pasando a formar parte inmediata de tu libro de recuerdos, durante el viaje por la vida.

Alguien que en sus alforjas llevará, a pesar de los consejos, lo imprescindible, lo necesario, lo prescindible, y una cantidad ingente de moralidad y positivismo. Y podrá con todo, aunque ahora no esté muy seguro.

Alguien a quien te gustaría tener guardado en un cajón, para cuando lo necesites.
Alguien a quien la vida, por equilibrio natural y divino, tiene que corresponderle como el ha hecho hasta ahora.

Así es Alex, alguien a quien le sobra una cantidad tal de humildad, que llenaría medio Vaticano.

Y yo me quito la gorra a su paso.

domingo, 8 de abril de 2012

De decepciones

Estoy decepcionado.
Muchas veces creí haber conocido realmente el significado de esa palabra pero, nada más lejos de mi realidad.
Cuando creía haber estudiado tanto para aquel examen, en el que además había puesto dosis extra de tesón, empeño e ilusiones pero que, finalmente, suspendí, no obtuve una decepción.
Quizás así lo creí entonces, pero realmente estaba...desilusionado.
Aunque quizás, -no lo niego-, en aquel lejano momento me creí poseedor de la mayor de las decepciones.
No, para nada. Era muy joven. Todavía me quedaba mucho camino hasta encontrarme de bruces con esta sensación.

Seguramente, con el transcurso de los años, me volví a encontrar nuevamente con el significado de esa palabra. O posiblemente me lo fui creyendo, a medida que me topaba con situaciones similares.
Imagino que tampoco me sentí realmente decepcionado ante mi primer desamor. Seguramente, por que aquello no era un amor verdadero. Era, tan sólo el primero. El segundo amor, que mejor recordaré siempre.

Tampoco ante la muerte, cuando me tocó tan de cerca. Cuando aquel al que calificaba de "mejor amigo" me deja para siempre, sin despedirse, atrapado entre los hierros de un ciclomotor, siento rabia, impotencia, ira...pero no decepción.

Cerca, muy cerca estuve de empaparme en decepción, muchos años después, cuando el punto en el que se encontraba mi estabilidad emocional y social, el lugar que yo ocupaba en el mundo con respecto y gracias a todo el entorno que me ha rodeado a lo largo de toda mi vida, estalló sin previo aviso, haciéndome partícipe de un total, absoluto y oscuro vacío, aferrado tan solo por una cuerda, que la persona que mas quiero, sostuvo con tanta fuerza para no dejarme caer en un abismo infinito.
No...no había lugar apenas para la decepción. La práctica totalidad del espacio estaba ocupada por la desilusión y por la ira.
Y por el desamparo.

La decepción llegó justo como debe de llegar para que el sentimiento sea intenso y duro. Para que sea agonizante y lento: Sin avisar

Así, cuando creí que me conocía lo suficiente, después de haber vivido cerca de 38 años, cuando creí que ya nada puede hacer que se me mueva ni un pelo, cuando realmente las arrugas de mis manos habían trazado por fin mi camino a seguir, la ruta principal que me llevaría a una vejez, un virulento sentimiento de decepción ha invadido mi mundo con una fuerza tal, que he recordado lo que sentí en aquella escuela hace 27 años, cuando me preguntaba dónde estaría y cómo seria mi vida, dentro de 27 años.

¿Será esta la respuesta que tantos años llevo esperando?
¿Estaré sumido en un estado puro de decepción, o quizás se trata de algo probablemente mas intenso que antaño, pero no lo suficiente como para creerme en posesión de la pureza de ese sentimiento?

En el fondo sé que la respuesta dependerá de la decisión que tome: Darme por vencido, o luchar.

La primera opción es dolorosa. Rendirme implica conformarme. Dejar de vivir y limitarme a ser un mero espectador de las vidas ajenas. Ir en el asiento de atrás, sin opción a decidir el destino.
Realmente es una opción deprimente y aburrida. Vivir el resto de mi vida de los recuerdos de lo que me gustaría haber vivido, sería una muerte en vida.

La segunda opción es arriesgada. Yo suelo evitar el riesgo.Pero mediante esta opción, tendré acceso a dos finales: El malo, que me llevará nuevamente a la primera opción, y el bueno, que es el que quiero alcanzar.

Luchar es querer cambiar la realidad por una mejor. Es ayudar, aunque en ocasiones ceas que no te quedan más fuerzas. Es lograr pequeños objetivos diarios, como llegar a casa después del trabajo y poder mirar a los ojos a la persona con la que has decidido compartir el resto de tu vida, a sabiendas de que no oculta ningún secreto. Creernos totalmente libres, sabiéndonos encasillados en un mundo en el que, al igual que todos los demás, somos completamente diferentes e individuales.
Luchar es valorar y agradecer lo ajeno. Sonreir sinceramente. Discutir y reconciliarse. Abrazarse, besarse, aburrirse y divertirse, disfrutar del silencio, del fuego de una chimenea, de la soledad en compañía, de una abeja en una puta flor...Luchar es vivir ¡¡¡

Y aunque creo que este pobre cascarón no soportará otra lucha tan encarnizada como la que he emprendido,   espero que nunca sea necesaria.

Realmente, no tengo tanta curiosidad por conocer lo que siente plenamente un decepcionado.