domingo, 27 de mayo de 2012

De fuerzas que flaquean

No, no te equivoques: Las únicas fuerzas que flaquean son las físicas. 
Las otras, las que habitualmente llamamos "ganas" "deseos", o "ilusiones", esas, siguen ahí. Incluso, posiblemente cada vez tengan más fuerza.
Contra la imposibilidad física solo cave descansar o realizar un esfuerzo más comedido.
Contra las otras, simplemente no se puede luchar. Ellas son las que te empujan y las que harán que llegues al final de ese camino.

Es posible que a estas alturas ya te habrás preguntado quien coño te mandaría meterte en estos fregados, con con lo bien que estarías disfrutando de tus vacaciones en una terracita. Pero en el fondo sabes perfectamente que esta experiencia significa algo mas que unas simples vacaciones.

Aquellas flores que no has podido evitar recoger para que el albergue fuese mas acogedor, y contribuir a que la estancia de los demás peregrinos fuese un poco mas agradable, no es solo un pequeño detalle.
Seguramente alguien que no te lo ha podido decir limitado por el idioma, ha visto uno de los gestos mas hermosos en mucho tiempo, y se llevará ese recuerdo a su país. Habrás dejado una huella.

La lectura de un libro de visitas donde cientos de desconocidos antes que tu, han decidido adornar con sus palabras o sus dibujos, dejaran en ti, y en todos los que vengan  después, una profunda huella. Has recogido una huella.
Así debería de funcionar todo. Dar y recibir.

¿Ya lo estas entendiendo?: No se trata de "el camino", sino de todo lo que hay dentro de él. Cosas intangibles, situaciones, emociones...y sí, también lugares, personas, palabras, lágrimas, sudor, esfuerzo, reto, superación, adrenalina, independencia, perros que persiguen la rueda trasera de tu bicicleta y te demuestran que, aunque  creías haber agotado todas tus fuerzas, realmente tenias mas. Muchas mas.

Esta nueva etapa del camino del norte que te espera hoy es una de las mas espectaculares por su belleza, tanto si llueve, como si da el sol. Si el albergue junto al gran puente, frente al acantilado está ocupado,  el siguiente estará a unos 6 km, así que date un descanso por la zona y saborea con la mirada todo lo que hasta ahora habrás visto  como un turista motorizado de fin de semana. Ribadeo es mucho mas que su Playa de las Catedrales.

Y cuando de nuevo, en un albergue del camino toque parar y dejar que este cuerpo tan frágil que nos han regalado descanse, rebobinalo todo en tu cabeza.  Apunta los pequeños detalles que ahora crees inolvidables para que no se difuminen con el tiempo.

Recuerda, este es un momento perfecto. Quizás, uno de los mejores.

Pero lo mejor todavía está por llegar.

Ánimo Alex.

martes, 22 de mayo de 2012

De Viajes

 ¿Te lo leo? Dale al Play
Los viajes no siempre se planean. En ocasiones, simplemente surgen, y nos dejamos llevar por la aventura, aunque la mayor parte de las veces lo planeamos todo, con la intención de que ese viaje, nos adentre en un mundo lleno de aventuras no previstas.

Nos vamos de viaje para conocer sitios, para dejar de pensar en nuestras rutinas, para alejarnos de lo que duele, para...infinidad de cosas.

Pero sobre todos los viajes, hay uno cuyo destino será el punto de partida. Ese será el objetivo desde el primer día.
Un viaje que por definición, nos aportará momentos de inmenso crecimiento espiritual, y no estoy hablando de religión.
Un viaje que, por momentos, nos gustaría no haber iniciado nunca. Un trayecto lleno de cansancio, sudor, calor, frío, soledad y compañía. Compañía física... o no.

Me refiero a ese viaje desde cualquier sitio, hasta Santiago de Compostela.

En bicicleta, la capacidad de recorrer mayores distancias, nos permitirá además, sabernos lo suficientemente lejos de cualquier posibilidad de arrepentirnos y cancelar la experiencia.
Solos, y a cuatrocientos kilómetros de nuestra casa, coche y familia, el primer día nos sentiremos algo nerviosos. Un pelin desubicados. Pero tras la primera noche en cama extraña rodeado por desconocidos en un albergue, y al día siguiente los primeros 50 kilómetros pedaleando, llegará ese primer momento en el que nos detengamos unos minutos para descansar, y, por primera vez en todo el viaje, levantaremos la vista del suelo, y comprobaremos que estamos solos, en mitad de la nada. Y con un poco de suerte, sin cobertura en el móvil.

Será entonces cuando se pongan a funcionar realmente todos nuestros sentidos y empiecen a aflorar esas sensaciones que tanto añorábamos. Iniciaremos entonces un dialogo con nuestro "oscuro pasajero", como decía Dexter. Nuestro "yo interior" que tanto tiempo llevaba dormido, y sin el cual no podríamos sobrevivir en circunstancias poco habituales, como la que estamos viviendo, tan lejos de casa.
Ese Oscuro pasajero será nuestro principal compañero de viaje, junto con todos los recuerdos que tan lejanos parecerán, subiendo esa interminable pendiente.
Incluso entablaremos conversación, -al principio solo mentalmente-, con los que ya no están, y será gracias a ellos, el que logremos terminar con éxito esa etapa diaria.
Nuestro oscuro pasajero nos inyectará enormes dosis de adrenalina para superar las dificultades del camino, y nuestros recuerdos, nos darán los ánimos necesarios.
Pero sobre todo, y a pesar de todo, tendremos el tiempo y la entereza suficientes para reflexionar y dialogar con nosotros mismos. 

Posiblemente ahora  entiendas lo que quiero decir, pero estoy totalmente seguro de que tras tu regreso, además de entenderlo, lo comprenderás.

Déjate llevar. Disfruta del camino. No tengas prisa.
Esto supondrá, seguro, un antes y un después. Y valdrá mucho la pena.

Alex:  buen camino.

lunes, 14 de mayo de 2012

De buenos deseos

Sé que nos irá bien. Lo sé. Lo presiento. 
Estoy plenamente convencido de que cada granito de arena, nos permitirá construir ese gran castillo que tantos años llevamos imaginando. Lograremos nuestro propósito.
Y no tengo ni idea de cómo pero, sé que cuando deseas algo con mucha, mucha fuerza, se cumple.
Las estrellas no siempre conceden nuestros deseos. Quizás un deseo sólo se cumple si haces algo para alcanzarlo. Únicamente la persistencia, la tenacidad y el empeño te empujarán hacia adelante. El azar es solo eso...azar.
La ausencia total de apoyo te permite ver de forma mucho mas objetiva la situación, debido a la falta de consejos. Y eso da aún más fuerza. Pensar en positivo ayuda. Una grieta es sólo una grieta.No es el despeñadero de la Costa da Morte. No hablo de infravalorar un problema. Pero tampoco de exagerarlo y empezar a lanzar todo tipo de hipótesis. Es sólo cuestión de ver al problema como..."un problema". Y a partir de ahí, buscar las soluciones.

Este planeta necesita más pensamientos positivos. Mas ideas positivas. Mas buen humor.

Todos tenemos problemas y, para cada uno de nosotros, nuestros problemas son los peores del mundo. Pero en el fondo sabemos que no es así. Que mucha otra gente tiene problemas infinitamente mas graves que los nuestros. Y aunque casi nunca podremos hacer nada por ayudar a los demás, existe una pequeña cosa, un pequeño granito de arena, que ayudará a construir un mundo mucho mejor:

Una sonrisa. Un gesto amable cada día. Sólo eso.

Intentarlo es gratis.

jueves, 3 de mayo de 2012

De Competiciones


Competir es algo innato. Está grabado en nuestros genes. Todos competimos de una u otra forma.
Todo el mundo compite para...llegar mas lejos, ascender en el trabajo, ganar mas dinero, ser el mejor del grupo, para recibir elogios o premios, para que no se te cuele la señora que se hace la loca en la cola de la charcutería, o el del coche destartalado en el cruce...

Algunos, ademas, competimos con nosotros mismos por puro y simple crecimiento personal o espiritual. Para ser mejores personas de lo que fuimos ayer, compartiendo mas, sonriendo mas, abriendo una puerta y pasando el último, cediendo el turno en el ascensor, realizar tareas que no me corresponden en el trabajo para evitar broncas generales, a sabiendas de quien  debería de haber realizado esa tarea se está tocando los huevos, como trepilla profesional que es, dejándose alabar por sus superiores quienes creen que es alguien ejemplar. Quien únicamente piensa que esta forma de actuar es la de "un pringao", no debería de seguir leyendo, por que probablemente no lo entenderá....nunca.

Por que una competición es todo un arte: Cuando valoras en su justa medida las capacidades de tus oponentes, con detenimiento barajas los movimientos que puedes realizar, y finalmente eliges el que te parece mas adecuado...y consigues tu objetivo, la competición te llena. Te llena de algo que no es sencillo describir con palabras...pero es bueno. Mucho.

Competir, casi nunca es malo, salvo cuando la competición se realiza con egoísmo. Cuando haces trampas durante una competición, sí, posiblemente ganes, pero no podrás, aunque creas que si, disfrutar el triunfo.

Si para tener tu asiento favorito en el bus, apartas a la señora de delante de un empujón, habrás hecho trampas.
Si para que no se te cuele la ancianita en la charcutería, te le cuelas tu a ella como tomándote la revancha... habrás hecho las mismas trampas que ella.

Si para conseguir tu ascenso en el trabajo o mantener tu estatus, interpretas un papel, pisas cabezas y degradas el trabajo ajeno, en vez de mostrarte como eres, colaborar con el equipo y trabajar mas que los demás, estarás haciendo trampas. Y, de nuevo, sí, es muy posible que consigas lo que te proponías, pero lo disfrutarás solo, tus compañeros te verán como alguien en quien no confiar y, con el tiempo, pasarás a ser simplemente  "un enchufado", del que se olvidarán con la misma rapidez con la que has conseguido el puesto.Y lo peor es que, el que te de igual, solo significa que encima eres una persona sin criterio ni principios. Alguien que pasará sin pena ni gloria, por muy alto que subas.

En una competición, no toda vale. Hay reglas. Algunas  de ellas quizás nunca fueron escritas, pero todos sabemos que existen. Que están ahí, y que hay que cumplirlas. Y que el saltárselas solo nos puede llevar a algo malo. Quizás a una desconocida espiral de egoísmo, rencor y envidia hacia lo ajeno, que te impedirá para siempre, catar el sabor de un triunfo merecido.

Quizás ese temor es el que hace que algunos compitamos con deportividad. Probablemente demasiada, para los tiempos que corren...

Por que la competición no está reñida con la colaboración, ni con el civismo, ni los principios, ni...con tantas otras cosas.

Pero quien egoísta en la competición, también lo es fuera de ella. Y posiblemente las mismas artimañas que usa durante la competición, las llevará al ámbito personal, familiar y social. Una egoísta, con muchas probabilidades, terminará solo, como poco, en lo emocional.

Pero lo peor de que hagas trampas es que, como mínimo, hay una persona que lo sabe, de la que nunca te podrás separar, y que te puede arruinar la felicidad:

            Tú.

miércoles, 2 de mayo de 2012

De Ilusiones

 ¿Te lo Leo? Dale al Play
¿Qué hay que hacer para ser uno de esos aventureros de documental del Discovery Max, que buscan la colisión de dos capas tectónicas que hace mas de mil ochocientos millones de años se convirtieron  en una masa continental que se ha fusionado creando una inmensa caldera, que una vez extinguida, ha creado una flamante península, y que permitió que los organismos unicelulares en sus aguas poco profundas se combinasen, dando lugar al oxigeno que fomentó la vida?

A menudo pienso que mi vida no es tan interesante. De hecho, estoy plenamente convencido que ese espíritu rebelde y soñador, con el que hace una docena de años pretendíamos cambiar el mundo se ha ido, no sé exactamente cuando, dando lugar a una vida...vulgar.

¿Qué ha ocurrido con esos sueños que pretendíamos alcanzar por encima de todas las cosas?

Quizás, un trabajo rutinario, aburrido y monótono de dos a diez, que básicamente consiste en picar dni´s y seleccionar casillas en una aplicación informática que no requiere pensar, en el ordenador de empresa, de mi cubículo de empresa, junto a los otros 750 cubículos, tengan algo que ver.

Quizás el que mi vida se haya convertido en una rutina que discurre entre conducir con ida y vuelta siempre por la misma carretera, escuchando a las mismas horas los mismos programas de radio, buscando siempre durante media hora el mismo lugar para aparcar, o, saber que nunca habrá el tiempo suficiente para realizar todas las tareas laborales que se exigen, en buena parte por la lentitud de la red de la empresa, o toparme siempre con los mismos fallos ajenos en los mismos informes, de los mismos compañeros incompetentes, tengan algo que ver.

Es posible que ya no tenga objetivos en la vida, frustrado al ver ese goteo de enchufismo a mi alrededor, viendo como los compañeros que menos se lo merecen, son los que mas lejos llegan, únicamente por tener al amigo adecuado en el cargo adecuado.

O por saber que los 52 fines de semana discurren inexorablemente de la misma forma, uno detrás de otro.

El haber dejado de hacer las cosas que te distraen o te apasionan, por que no son las que les distraen o les apasionan a los que te rodean, es otro granito de arena que se agrupará a la montaña emocional, bajo le que acabarás sepultado.

El esperar algo que nunca llega de los demás ha pasado de interés a impaciencia, y de impaciencia a desilusión.

El haber dejado de esperar a que alguna vez alguien te haga una fiesta sorpresa por tu cumpleaños, o el saber que todo el mundo regalará pensando en lo que se puede gastar, en vez de en lo que te haría ilusión...

Existen multitud de razones por las que se va perdiendo esa rebeldía con la que nacemos, y con la teníamos la intención de comernos el mundo.

Incluso las ilusiones se pierden con el paso del tiempo. Me refiero a esas ilusiones que a muy pocas personas les confiamos a lo largo de la vida. A medida que vas cumpliendo años, aunque no te guste, te vas conformando con lo que te ha tocado vivir. Si...te conviertes en un conformista y, un buen día, te levantas con una etiqueta. Como todos los demás.
Y eso solo contribuye a alejar mas esas ilusiones.

Pero lo que da la puntilla final a tus ilusiones es la falta de apoyo. El no encontrar a nadie que comparta tus ilusiones. El ver como todo el mundo se ampara en su derecho a la libertad de expresión para espetarte gilipolleces del tipo "no creo que lo consigas, es muy complicado, casi imposible, seria rarísimo que pudieses...pero vamos, que ojalá",  y tu te limitas a observar la falta de criterio y una mezcla de envidia y maldad es sus miradas, dejando de defender tus proyectos en voz alta, para pasar a defenderlos dentro de tu cabeza, llegando a la conclusión de que, nadie de los que tienes delante podrá entenderte nunca, por que sus vidas hace mucho tiempo que han sido etiquetadas y que, lo que es peor, no se han dado ni cuenta.

Ya nadie se alegra por los demás, por que sí. Todo el mundo espera poder sacar tajada a cambio de su sonrisa y su falso apoyo. Se ha perdido la capacidad de sorprender, de compartir ilusiones, de soñar...

Pero aquí todavía hay un adolescente que va camino de los cuarenta, que tiene un resquicio de esa ilusión que se ha menguado bastante, y que intentará, -aunque sea lo último que haga-, convertir su ilusión en una realidad. Una realidad a la que posiblemente le faltarán piezas. Una ilusión que le gustaría poder compartir con alguien a quien realmente le haga ilusión y no con alguien que le de igual, con tal de verme feliz, por que la felicidad parte de una ilusión compartida al 50%.

No se si conseguiré lo que quiero, pero no lo quiero para mi solo.
Eso no me hace ilusión.