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jueves, 1 de agosto de 2013

De sentimientos encontrados

Paco es un hombre bueno.

Algunos hasta se juegan el sueldo, ante quien consiga encontrar a alguien que diga lo contrario.
Nunca contrajo nupcias. Solo trabaja y cuida de su madre.
Trabaja en algo para lo que se esforzó y estudio, y fue ascendiendo a lo largo de los años. En algo que le gusta. O gustaba, hoy no lo sabría asegurar.
Cuida de su madre con una edad en la que los pequeños achaques están a la orden del día.
Sus vecinos solo dicen que maravillas de él. Su frutera, que hace las veces de confidente, lo defendería ante cualquiera que ose mancillar su nombre.
Sus compañeros de trabajo, dejarían en manos de su intachable expediente laboral cualquier cuestión relacionada con el tajo...

Pero Paco ha cometido un error. Un pequeño despiste que para cualquiera de nosotros no adquiriría la categoría ni de anécdota. Ha hecho, o dejado de hacer algo, que para quien les escribe, no supondría ni la perdida de dos literales segundos de su tiempo.

Su error ha causado mucho dolor y sufrimiento. Muchas victimas mortales y heridos. Muchos de ellos con graves secuelas de por vida.
Paco se ha despistado unos segundos mientras trabajaba, a los mandos de un veloz tren de pasajeros y no ha reducido la velocidad a tiempo.

Sí, es posible, -casi seguro-, que no fue solo su despiste. Seguramente se unieron varias circunstancias como la escasa o deficiente señalización, la dificultad del trazado de la vía en ese tramo, la inexistencia de mecanismos automáticos que supervisen las tareas de este maquinista, una llamada telefónica recibida, relacionada con su trabajo, la gran velocidad a la que circulaba en el tramo anterior de forma correcta...

El caso es que Paco no logró adaptar la velocidad de la maquina que conducía...y se salió de la vía.

Paco, el amigo, el confidente, el trabajador, se enfrenta ahora al tramo mas difícil de su vida;
Un accidente de estas características viene acompañado ademas del sufrimiento y la perdida de todos los afectados, de un terrible tufo amarillento de casi cualquier medio de comunicación. Y de cientos de promesas políticas. Y de la severidad policial. Y de la demagogia, las hipótesis de quienes nunca hemos conducido un tren pero nos creemos con la autoridad suficiente para diagnosticar con detalle tantos y tantos motivos...
Romper una lanza a favor de Paco ahora mismo, es una cuestión tabú, y seguramente un brindis al sol.
Quienes lo piensan, no lo dicen en voz alta: no está de moda ser amigo de Paco ahora mismo.

Pero Paco también es un ser humano, con sus sentimientos, sus emociones, su familia, sus vecinos y amigos, sus compañeros de trabajo...y sus errores. 

Y se producen una serie de sentimientos encontrados llegados a este punto:

Por un lado, la necesidad social de cortar una cabeza, la necesidad política de cortar una cabeza, la necesidad empresarial de cotar una cabeza, y la responsabilidad, -que no necesidad-, jurídica que implica la posibilidad de cortar una cabeza.

Por otro lado, a mi, -seguramente a todos nosotros-, nos enseñaron desde muy pequeños que existen una serie de castigos para quienes por sus actitud perversa deciden hacer mal las cosas, o hacen un daño intencionado a los demás. Sinceramente pienso que solo los malos de intención tienen que ir a la cárcel.

"Pero también los negligentes", -dirá usted-.

A pesar de todo, la idea de que un hombre bueno, la idea de que Paco entre en prisión y sea uno mas de los ladrones, asesinos a sangre fría, drogadictos o estafadores que se pueden encontrar en cualquier prisión, no me hace ninguna gracia.

"Los cojones", dirá algún familiar o algún superviviente del accidente.
Y también tendrá su razón. Por que la tiene.

A pesar de todo, estoy convencido y las pruebas así lo están indicando, que Paco no tenia la intención de causar ningún accidente. Fue eso: un accidente. Una negligencia quizás unida a otras cuestiones antes citadas.

Pero eso no cambia el hecho de que Paco sea un hombre bueno.
Ni tampoco cambia el hecho de que el dolor se apoderase de medio Pais,

Pensaba yo, de forma un tanto absurda, que debería de existir un termino medio carcelario. No todo el mundo es malo o bueno, a secas.
Pensaba también que la perdida de libertad causa dolor. Seguramente no del mismo tipo que están sufriendo los familiares de las victimas.

Personalmente no me he visto afectado. Como gallego muy próximo a Santiago, conozco a amigos que tienen amigos hospitalizados o fallecidos, si, pero no me toca de cerca.
Aun así, me ha hecho mucho daño. He llorado en el sentido literal de la expresión. Mi ánimo ha decaído.
Quiero decir con esto, que no me puedo ni quiero comparar con nadie que realmente esté pasando por el suplicio de ese accidente. 
Pero quiero decir también, que espero que esas familias que han sufrido tamañas pérdidas, y esos otros que tendrán quizás secuelas , en algún momento tendrán que tomar la decisión de decidir, como todos los demás hemos hecho ya en tantas tertulias televisadas o de café, si el maquinista es un hombre bueno, o solo un negligente con carnet de conducir ferrocarriles.

Son solo reflexiones escritas.

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